Lucca Giordano entró a su casa como si fuera un huracán amenazando con llevarse todo a su paso, mientras el miedo se instalaba en su corazón. —¡Allegra! ¡Allegra! —gritó desesperado desde las escaleras subiéndolas de dos en dos, la puerta estaba abierta y el miedo se acrecentó en su interior, consumiendo su alma más allá de lo impensable. —¡Espera Lucca, puede ser una trampa! —gritó Bastián quien había salido tras Lucca cuándo había recibido el mensaje de Allegra pidiendo ayuda. Lucca no escuchó a su amigo, entró a su habitación para encontrar el cuerpo de Lupita en el frío piso. —¡Lupita! —exclamó agachándose para tomarle el pulso, la chica estaba viva, pero sangraba ligeramente de la cabeza. Lucca había experimentado el miedo muchas veces, pero ninguna se comparaba con lo que ahora

