Era domingo, nos levantamos temprano, Vic se encargó del desayuno. Ella me obligó a levantarme temprano, quería comprarme un vestido para mi cita con el Doctor Caliente o mejor dicho Jeff. Estuvimos de tienda en tienda, al final ella había escogido un vestido blanco, con la espalda abierta. Yo me había negado a escoger algo, por lo que solo me limité a ponerme lo que ella me daba.
El vestido era lindo, pero no quería usarlo con el. El vestido era corto, más arriba de los rosillas, mi espalda quedaba completamente descubierta. Cuando llegamos a casa, ella se dedicó a trabajar en mi cabello. Terminó recogiéndolo en una cola de caballo alta. Ella sacó unos tacones rojos, de punta y me los ofreció.
- De verdad crees que esto es necesario?- pregunte mirando el tacón alto de los zapatos- Creo que esto es muy llamativo, para una simple cena…
- Por su puesto que no…- Ella estaba molesta, yo había estado quejándome de cada cosa que me hacía- No son llamativos, harán luces sexys tus piernas y lucirás perfecta.
- Si tú lo dices- mi cara reflejaba pena, estaba siendo obligada esto - Pero recuérdame jamás volver a hablarte después de esto.
- Claro! No me importará después de que ya te hayas enamorado de él.- Ahora ella sonreía- Estoy segura de que estarás loca por el después de hoy.
Ya habíamos terminado, ella me había tratado todo el tiempo como si fuera su muñeca personal. Me vistió, me peino y me maquillo; el maquillaje era sencillo y natural, solo porque yo se lo rogué. Bajamos las escaleras, ella aseguraba que el estaba por llegar, aunque ya el había enviado un mensaje de que estaría allí en treinta minutos.
- Bien…- Ella me miraba como si fuera su obra de arte- No olvides sonreír, se amable, no estes con tu carota de siempre. Por favor?
- Hare lo que pueda…- me molestaba que me dijera eso.
Escuchamos a alguien tocar la puerta, debía ser Jeff. Había sido muy puntual, el reloj apenas había tocado las 5:00 pm. Ahora me sentía verdaderamente nerviosa, sentía que estaba mal salir con el, debía decir que me sentía mal y escapar de esa salida. Pero antes de que pudiera decir una palabra, Vicky había corrido a la puerta. Cuando la abrió, lo pude ver, allí estaba el, parecía que un ángel se había detenido en mi casa.
- Hola- dijo con una sonrisa en su boca, y su mirada se encontró con la mía.
El tenía su cabello rubio peinado hacía atrás, su corte dejaba su cabello mi corto en ambos lados y solo en el centro su cabello llegaba hasta atrás. Sus ojos azules reflejaban vida y confianza. Su cuerpo lucía fuerte, tenía una camisa blanca y pantalón crema. Ahora por alguna razón me sentía un poco mas animada a ir con el. Quizás el era quien haría que me olvidara de mi obsesión con Jason.
- Hola Jeff- Dijo Vicky emocionada, claro después de haber babeado unís segundos- Pasa perdón por ser tan mala educada, no todos los días vemos algo como esto.
Ella lo señaló con la dos maños y el parecía algo avergonzado, pero parecía divertirle lo que ella decía.
- No te preocupes- el se acercaba ahora a mi mirando todo mi atuendo- Yo tampoco estoy acostumbrado a ver tanta hermosura.
No sabía si eran cosas mías o el tenía una llama d***o en sus ojos azules. Era algo extraño, su apariencia y calma no te permitían verlo tener un pensamiento de esa forma.
- Oh gracias, eres muy amable - Ella decía sin mirarnos. Por lo que no se estaba dando cuenta que el me estaba mirando con una intensidad que haría derretir a cualquiera y mucho más con su aspecto.
- Tenemos una reservación a las 5:30pm - el mira su reloj - Que te parece si nos vamos.
- De acuerdo- yo solo miraba a sus ojos, no podía apartar mi mirada de él- Vamos.
El me sonrió y me ofreció su mano, de la forma en que lo hacen los príncipes en las películas. La verdad me seguía sorprendiendo. Yo puse mi mano donde el me ofrecía, y pude sentir una calma instantánea.
- Bien, supongo que nos vemos mañana- dijo Vic a nuestra espalda- Que se diviertan.
Cuando llegamos hasta su auto tenía exactamente la misma camioneta de Jason. Eso rompió la nube en donde me encontraba mientras caminaba de la mano con Jeff. Porque tenía que ser igual y recordármelo, la única diferencia estaba en el color. Mientras la camioneta de Jason era negra al igual que su ropa, su personalidad y misterio. La de Jeff era blanca, al igual que La Paz y tranquilidad que transmitía. No dije nada, el me abrió la puerta y me ayudó a subir, mientras yo sujetaba mi vestido demasiado corto.
El camino transcurrió en calma y en silencio. Cuando llegamos a un restaurante, al que en un día común no habría podido entrar. Llegamos y el bajo, me ayudo a bajar y el chico del valet se llevó su auto. Jeff otra vez me ofreció su brazo y Subimos unas escaleras blancas de mármol, había un hombre muy bien vestido.
- Buenas tardes- era un hombre de pelo blanco y con un estro bastante estirado, me sentía incómoda en este lugar y aún no había entrado- Bienvenidos Doctor, Ya tenemos su mesa lista.
- Gracias- el solo se limitó a dar las gracias y luego me miro- Espero que no te sientas incómoda.
- Nunca había visitado un lugar como este- Ahora miraba al redor, parecía como estar en un castillo, las lámparas que habían en el techo de cristal eran hermosas, parecían tener miles de diamantes. Llenaba de colores todo el lugar.
- Bueno, no es tanto como parece- El decía con humildad, aunque me parecía un poco actuada- Hay otros lugares mucho más hermosos que este. Solo que están al otro lado del mundo. Podemos ir algún día…
Y si supe que su humildad realmente era fingida, un hombre que está dispuesto a invitarte a un viaje al otro lado del mundo solo para impresionarte no puede tener nada de humildad. Yo solo le dedique una sonrisa, jamás saldría del país con el. Solo quería que esto terminara y dedicarme otra vez a pensar en Jason y sus misterios.