24

243 Palabras

Esa noche no pude dormir nada, y agradecí cuando Castiel despertó y me soltó de sus brazos. Él parecía muy feliz y se encontraba tranquilo. Las heridas en su rostro habían empezado el proceso de cicatrización y se veían más asquerosas que antes. Desayunamos en silencio, Castiel mirándome todo el tiempo y yo tratando de prestarle la más mínima atención. Quería irme a casa y alejarme de él en cuanto antes, así que, reuniendo todo el valor del que fui capaz, le pedí que me llevara a mi hogar. El pareció molestarse un poco y aceptó. Me sentía agotado y mi cuerpo dolía como el infierno. Me apetecía muy poco subirme a su motocicleta y de alguna manera el pareció comprenderlo. Me di cuenta de que sus ademanes bruscos y toscos estaban siendo remplazados por unos suaves y torpes; y tardé un poco en

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR