—Sé que es muy temprano para llamarte, pero creo haber encontrado algo y me gustaría contar con tu compañía —dice al teléfono. Había pasado solo un día, pero los esfuerzos de Christina daban frutos. —Vale está bien ¿Dónde debemos vernos? —En la pastelería Honey, ¿Sabes dónde queda? —Sí por supuesto estaré allá en cuanto esté lista. —Bien te estaré esperando. Al llegar a la pastelería. —Algo que me pregunto es ¿Por qué me citaste aquí de tantos lugares? —le pregunta Amara antes de sentarse. —No es un lugar que llama la atención, es tranquilo y además venden unos postres para morirse creí que podíamos compartir alguno —le sonríe, pero se nota como si hubiese llorado demasiado la noche anterior. —hacer cualquier cosa con el estómago vacío no es muy buena idea. —Entiendo, de hech

