—¿No crees que hiciste demasiada comida? —dijo Drake al admirar como en la mesa no quedaba espacio ni para colocar una servilleta.
—Creía que tenías hambre —le responde Christina y luego se sienta del lado contrario a donde se encuentra Drake.
“Creo que pensó que estaba muerto de hambre —se dice él internamente”. —Pues sí, pero no pensé que fueras a hacer tanta cantidad —todavía le sorprende.
—Solo come lo que puedas y lo demás puedes ponerlo en el refrigerador para comer otro día —ella empieza a dar unos bocados pequeños y le mira de reojo a ver si Drake está comiendo.
—Gracias por haber hecho la comida —le dice y sonríe al ver lo preocupada que es con él. —sinceramente hace tiempo que puedo comer algo recién hecho por lo general como sobras del restaurante o suelo preparar cosas simples para comer luego de llegar del trabajo.
—Solo come tonto, no hables tanto o se enfriará la comida —dice y procede a tomar un poco de agua.
—Gracias...
—Luego de eso tendré que contarte algo importante y espero que tengas la mente abierta para que no te sorprendas de todo lo que te voy a decir —sonaba en un tono muy importante.
—Creo que eso hará que me concentre en todo menos en comer —le dice justo cuando había cogido el tenedor para escoger algo de entre todas las cosas de la mesa.
—No seas tan niña y soporta la presión —ahí estaba su hostilidad usual. Luego de comer y reposar unos minutos ella se dispuso a contarle eso que tenía que decirle. Drake sabía por alguna razón al verla a los ojos que se venía algo más grande de lo que podía imaginar.
—Será muy difícil de digerir, pero tus padres en realidad no te abandonaron —comenzaba fuerte y ya captaba su atención desde el inicio. —bueno en cierto modo lo hicieron, pero no fue a propósito todo fue por una razón, para protegerte del peligro que venía a causa de su trabajo, eran contadores de la mafia y es por eso que estaban tanto tiempo fuera de casa, se involucraron en problemas al meter sus narices en algo más que los números y eso ocasionó que fueran asesinados hace dos años solo que nadie lo sabía, ni siquiera tu abuela.
—Creo que no tengo la mente suficientemente abierta —se da un golpe leve en las mejillas para despabilarse, pero todavía el cerebro le echaba humo. —aún no termino de digerir bien del todo.
—Ellos se alejaron de ti porque te amaban —decía con seriedad.
—Lo que me preocupa ahora es el ¿Por qué sabes esto? —le responde con intriga.
—Fui criada por tu madre, soy hija de un mafioso italiano de una familia llamada Cavallone —suena sofisticado y al mismo tiempo poco creíble.
—¿Mafia? —él se ríe de ella. —creo que ahora si estás loquita.
—Corres un gran peligro no seas tan infantil y presta atención —golpea la mesa y hace caer algunas cucharas.
—¿Por qué corro peligro? —le interroga con gran importancia ya que debía tener una buena razón para decirle eso.
—Tus padres robaron una cantidad de dinero en fichas de casino y lingotes de oro, además de efectivo en Euros.
—¿Y eso me incluye a mí? —se señala con el dedo índice.
—Eres su hijo a pesar de todo y si no pudieron cobrarles a tus padres lo harán contigo —él ya se empezaba a preocupar mientras que ella solo hablaba y hablaba tranquilamente.
—Han pasado dos años según tú, ¿Por qué hacerlo ahora? —dijo luego de pensarlo con la cabeza más fría.
—Fue un robo a gran escala, si hacían algún movimiento raro la policía no hubiese dudado en atraparlos, ser pacientes es una gran virtud y eso los ha llevado a la cima, pero ya es hora de realizar su jugada y cobrar el dinero que les arrebataron.
—Dices que los asesinaron... deberían estar satisfechos —baja la mirada y juega con la comida.
—No lo están ya que no fueron ellos quienes los asesinaron con sus propias manos, fue otra familia de la mafia quienes los traicionaron, los Rosenberg —otro nombre raro y peligroso que agregar a la lista.
—Entonces buscan venganza y vienen tras de mí —se dice.
—Veo que lo entiendes —ella le da un bocado al flan.
—¿Eres una especie de salvadora? ¿Por qué debería importarte mi vida? —voltea a verla.
—Tu madre fue alguien muy especial para mí, fui la tercera hija de mi padre, mi madre fue asesinada por mi familia y me dejaron al cuidado de las sirvientas y tu madre me trataba como si fuese su hija, me tomó bastante cariño y se volvió alguien especial para mí así que considero que es mi deber cuidarte.
—Ahora tengo niñera —vira los ojos, pero ella se molesta de que no le tome en serio.
—Lo siento por lo de tus padres, pero esa es la vida que ellos eligieron —suena que los conocía bien mientras que Drake se entera de todo a penas en una noche.
—Sí, ya veo que mis padres eligieron una vida llena de peligro a una vida sana con su hijo —le molestaba eso realmente y lo hacía evidente.
—Tuvieron sus razones —intenta excusar Christina.
—Vaya razones, pues llegados a este punto no me importa si vienen por mí, pero no necesito una niñera y mucho menos una criada de la mafia que se meta en mi vida —se levanta con molestia de la silla y se queda parado frente a ella viéndole fijamente.
—Lo quieras o no debes aceptarlo —ella alza su mirada.
—No gracias —niega con la cabeza.
—No seas tan resentido —dice ella.
—La única familia que tuve murió hace un año, no tengo razón para seguir viviendo de todos modos —dice resignándose a seguir con esta farsa.
—Deja de ser tan egoísta y por una vez en tu vida toma las cosas con seriedad —ella se pone de pie.
—Pues siento no ser como tú quieres que sea, pero soy feliz así —o eso es lo que se hace pensar día a día para no ahogarse en su propia miseria.
—¿Eres feliz? —ella puede ver dentro de él y eso le molesta y al mismo tiempo lo tranquiliza.
—No es tu problema... —hace evidente la respuesta con la expresión de su rostro. —Puedes tomarte un tiempo para pensarlo si quieres, y si te la gana puedes creerme o no, pero mientras esté aquí no dejaré de cuidar de ti idiota, y me voy a mi casa ya es hora de dejar de pasar tanto tiempo contigo, total con cuidarte de lejos es más que suficiente.
—Creía que tu aire acondicionado no estaba reparado aún —ella lo mira de reojo mientras se coloca un abrigo.
—Nunca estuvo dañado para empezar así que no te preocupes.
En ese momento Christina se marchó, no había convivido mucho tiempo con ella, pero se notaba lo molesta que se encontraba en ese instante, pensaba que tal vez no debió haber sido tan idiota y debía escuchar y tratar de entender ya que de seguro fue muy difícil para ella el decirle todas esas cosas. Cosas que se le hacían difíciles de creer del todo, pero no había muchas teorías de donde escoger.
Estuvo divagando muchas horas en sus pensamientos, surgían dudas y preguntas sin respuesta, pero concluyó ir a verla y poner las cosas en orden y desenterrar esos años que sus padres nunca compartieron con él de una vez por todas e intentar salir de este problema de alguna manera.
—Así que regresaste tan pronto —dice cuando le abre la puerta de su departamento.
—Lo siento de verdad, no pude digerir todo eso que me dijiste tan rápido como pensaste que sería —le responde sin saber lo que pasará después. Había tardado un poco en encontrar su departamento.
—Lo imaginé, aun así, debería darte una golpiza, pero soy una dama así que me contendré por ahora —se cruza de brazos.
—¿Podría pasar para que terminemos de hablar? —pregunta y la observa a los ojos.
—La pregunta sería ¿Quieres escuchar lo que tengo que decir? O es solo por hacerte sentir mejor a ti mismo —eso verdaderamente le hizo pensar por unos instantes, pero ya iba decidido.
—Creo que necesito saber por mí mismo, y por todo eso que me fue ocultado.
—Está bien, pasa, pero quiero que sepas que nada de lo que diré te hará sentir mejor, simplemente sabrás la verdad y la verdad duele más que las mentiras.
Cree firmemente más que nadie que las palabras que ella decía eran auténticas, y ciertamente las mentiras queman por dentro y por fuera durante eternidades mientras que la verdad solo te apuñala una vez sin matarte hasta que aprendes la lección.