Sentado en la primera fila del escenario que habían preparado, Maison esperaba ansiosamente a que el espectáculo comenzara. No solo porque deseaba presenciar como Roniel no se salía con la suya y lo colocaban en su lugar, sino que también, no se suponía que debería de estar ahí. O más bien, su pareja no debería de estar ahí con él, sentado a su lado en los primeros asientos que Asher reservó para ellos. —¿Ese es tu entrenador? —preguntó tras contemplar a su pareja revisar su teléfono. —Lo es —aceptó Theron. —Te dije que no debíamos de irnos —se quejó inmediatamente. Guardando su teléfono, el lobo alfa observó a su dulce humano y colocó una mano en su rodilla, la cual apretó suavemente. —Todo está bien, sonrisitas —aseguró. Y sacando provecho de su enlace empático, le envió sentimien

