Los días con tantos contratiempos los tenían un poco desentendidos y no habían tenido tiempo, ni cabeza para pensar en algo que no fuera el ataque de la joven. -Muchas gracias por todo lo que hacen por mí, jamás me había sentido tan apoyada. -Ya le he dicho que no tiene que agradecer nada -mencionó-. Es lo mínimo que podemos hacer y ya verá que todo saldrá bien. -¿Y si la liberan y quiere vengarse de mí? -preguntó ella. -No lo creo, dejemos todo en manos del abogado, es muy bueno. -Mejor dicho no me estreso más por eso, es segurito que se va a quedar allá. -Sí Annya, lo más seguro -contestó él-. Podré decirle lo que siento sin temor a que ella la mate. -¿Lo que siente? -preguntó tras su comentario-, no creí que fuera cierto. -¿Por qué no Annya? -cuestionó-. Yo creía que le estaba d

