Su abogado defensor tomó la palabra. -Mi cliente actuó iracundamente y sin pensar en las consecuencias. Pido no se le sea acusada de intento de homicidio pues ese nunca fue su pensar a pesar de las circunstancias. -Escuchemos lo que tiene para decir ella. -Intervino el fiscal. Chantelle, que apenas podía tomar el micrófono para dar su versión, empezó a titubear de los nervios y refirió: -Es verdad todo lo que dijo el muchacho. Yo le pedí que la asustara, pero jamás pensé que la fuera a apuñalar. -¿Qué pensó entonces que haría? -cuestiona el fiscal -No sé, cortarle el pelo o algo así. -¿El pelo? -preguntó con asombro-. Por favor, uno no va y contrata a un delincuente para que le corte el pelo a una mujer. -No tengo más por agregar. -contestó ella. -¿Acepta usted entonces los car

