Capítulo 04

2050 Palabras
𝖫𝖺 𝖠𝖼𝗍𝗎𝖺𝗅𝗂𝖽𝖺𝖽... 𝐍𝐚𝐫𝐫𝐚 𝐁𝐞𝐚: Abro los ojos, completamente adormilada. No recuerdo en qué momento me había quedado dormida en esta camilla. Un carraspeo, me hace girar la cabeza rápidamente hacia esa dirección. —Por fin despiertas...—. Dice cerrando el libro que tenía en la mano y cruzándose de brazos. Frunzo el ceño, y es allí cuando me acuerdo de lo que hice momentos atrás. Aparto mi mirada, para observar que aún estaba en la enfermería de la universidad. 𝐎𝐡... 𝐉𝐨𝐝𝐞𝐫, 𝐞𝐬 𝐯𝐞𝐫𝐝𝐚𝐝... 𝟥 𝗁𝗈𝗋𝖺𝗌 𝖺𝗍𝗋𝖺𝗌... Suelto un gran suspiro y cierro la taquilla, desviando mi mirada hacia el fondo del pasillo, donde se encontraba Nael hablando con varios compañeros de la universidad. Ya llevaba dos semanas infiltrada aquí, pero cada día que pasa, la situación va a peor. Nael, desde que he entrado, no ha parado de estar rodeado de personas, tanto de sus tres ratones, como de nuestros compañeros. No he podido dar ni un paso para acercarme a él, y eso no es todo. Dado a que es difícil por ahora llegar hasta donde Nael, quise concentrarme en los estudios. Administración de empresas, se me hacía aburrido y muy predecible. Tampoco estoy aquí para estudiar, pero como estoy aquí por una beca, no puedo apartar esto a un lado. También está el hecho de que entre un mes más tarde, y eso implica que toda la tarea que tenía atrasada, la tenga que hacer ahora, para estar al mismo nivel que mis compañeros. Por ello, todas las noches, me quedo despierta hasta muy tarde, tratando de avanzar un poco. No soy mala en los estudios, además ya esto lo había estudiado en mis clases privadas. Ósea que no era tan difícil seguirles el ritmo, y más cuando me sabía todo. El problema está en que no quiero perder el tiempo en esto y en que odio estudiar. Se me da de puta madre, pero eso no quiere decir que quiera volver a repetir materias que ya he hecho. En conclusión, soy muy impaciente. Quiero todo para ya, cuando se muy bien que esta misión necesita tiempo. Tuerzo un poco mis labios y me apoyo contra la taquilla, aún con mi mirada fija en el grupo que estaban hablando con Nael animadamente. ¿𝐐𝐮𝐞 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐨 𝐡𝐚𝐜𝐞𝐫 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐚𝐜𝐞𝐫𝐜𝐚𝐫𝐦𝐞 𝐚 𝐞𝐬𝐞 𝐩𝐬𝐢𝐜𝐨𝐩𝐚𝐭𝐚? ¿𝐘 𝐬𝐢 𝐚𝐩𝐥𝐢𝐜𝐨 𝐥𝐚 𝐝𝐞 𝐭𝐫𝐨𝐩𝐞𝐳𝐚𝐫𝐦𝐞 𝐭𝐨𝐫𝐩𝐞𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞, 𝐡𝐚𝐜𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐦𝐢𝐬 𝐥𝐢𝐛𝐫𝐨𝐬 𝐜𝐚𝐢𝐠𝐚𝐧 𝐚𝐥 𝐬𝐮𝐞𝐥𝐨 𝐲 𝐥𝐨𝐬 𝐭𝐞𝐧𝐠𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐫𝐞𝐜𝐨𝐠𝐞𝐫, 𝐚𝐬𝐢́ 𝐥𝐥𝐚𝐦𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐬𝐮 𝐚𝐭𝐞𝐧𝐜𝐢𝐨́𝐧? ¿𝐏𝐞𝐫𝐨 𝐲 𝐬𝐢 𝐞𝐬𝐨 𝐧𝐨 𝐥𝐞 𝐢𝐦𝐩𝐨𝐫𝐭𝐚 𝐲 𝐩𝐚𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚𝐫𝐠𝐨? 𝐀𝐛𝐫𝐞 𝐡𝐞𝐜𝐡𝐨 𝐞𝐬𝐨 𝐞𝐧 vano. 𝐍𝐨, 𝐞𝐬𝐨 𝐧𝐨 𝐞𝐬 𝐮𝐧𝐚 𝐛𝐮𝐞𝐧𝐚 𝐢𝐝𝐞𝐚. 𝐀𝐡... ¿𝐲 𝐬𝐢 𝐚𝐩𝐥𝐢𝐜𝐨 𝐥𝐚 𝐝𝐞 𝐝𝐞𝐬𝐦𝐚𝐲𝐚𝐫𝐦𝐞? 𝐒𝐢, 𝐜𝐥𝐚𝐫𝐨... 𝐧𝐚𝐝𝐢𝐞 𝐩𝐚𝐬𝐚𝐫𝐢́𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚𝐫𝐠𝐨 𝐜𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐚𝐥𝐠𝐮𝐢𝐞𝐧 𝐬𝐞 𝐝𝐞𝐬𝐦𝐚𝐲𝐚 𝐟𝐫𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐚 𝐭𝐢, 𝐜𝐫𝐞𝐨... 𝐀 𝐯𝐞𝐫... 𝐞𝐬𝐨 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐞 𝐫𝐞𝐬𝐮𝐥𝐭𝐚𝐫, 𝐩𝐞𝐫𝐨 𝐧𝐨 𝐬𝐞 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐞 𝐞𝐬𝐩𝐞𝐫𝐚𝐫 𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐞 𝐭𝐞𝐧𝐠𝐚 𝐚𝐥𝐠𝐨 𝐝𝐞 𝐡𝐮𝐦𝐚𝐧𝐢𝐝𝐚𝐝, 𝐜𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐜𝐚𝐫𝐞𝐜𝐞 𝐝𝐞 𝐞𝐬𝐨. 𝐁𝐮𝐞𝐧𝐨... 𝐩𝐨𝐫 𝐩𝐫𝐨𝐛𝐚𝐫 𝐭𝐚𝐦𝐩𝐨𝐜𝐨 𝐩𝐚𝐬𝐚 𝐧𝐚𝐝𝐚. 𝐕𝐚𝐦𝐨𝐬 𝐚 𝐢𝐧𝐭𝐞𝐧𝐭𝐚𝐫𝐥𝐨. Con mis pensamientos más claros y con mi plan ya formado estratégicamente, me pongo en marcha y camino hacia aquel grupo donde estaba el. El grupo está rodeando a Nael, pero de un momento a otro se dan la vuelta todos y empiezan a caminar a mi dirección. 𝐄𝐬𝐨 𝐞𝐬... 𝐩𝐞𝐫𝐟𝐞𝐜𝐭𝐨. Doy unos pasos y cuando estoy a unos metros de ellos, me desplomó en el suelo, dejando que la mochila que estaba en mi espalda, amortigüe mi caída dramática. Mis ojos estaban cerrados, pero podía escuchar el ajetreo. —Oh... se a desmayado. —¿Qué le habrá pasado? —Deberíamos llevarla a la enfermería. Escucho esas voces a mi alrededor y puedo deducir que estoy rodeada por un grupo. Pero todavía no se si he captado la atención de Nael. —¿Quién la puede llevar? 𝐒𝐢... 𝐞𝐬𝐚 𝐞𝐬 𝐥𝐚 𝐯𝐨𝐳 𝐝𝐞 𝐍𝐚𝐞𝐥, ¿𝐩𝐞𝐫𝐨 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐪𝐮𝐢𝐞𝐧 𝐦𝐞 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐞 𝐥𝐥𝐞𝐯𝐚𝐫? —Pues llévala tú Marcus. —Bueno... está bien. Voy a llevarla. Un brazo rodea mis piernas y otra mi nuca para levantarme, pero de golpe me dejar tirada en el suelo nuevamente como si fuera un trapo. —Joder... pesa. ¿𝐂𝐨𝐦𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐩𝐞𝐬𝐨, 𝐜𝐚𝐛𝐫𝐨𝐧𝐚𝐳𝐨? —Pero, ¿porque la tiras así al suelo? Eso tuvo que doler. 𝐒𝐢 𝐡𝐢𝐣𝐚, 𝐝𝐨𝐥𝐢𝐨́. 𝐀𝐡𝐨𝐫𝐚 𝐦𝐢𝐬𝐦𝐨 𝐞𝐬𝐭𝐨𝐲 𝐫𝐞𝐩𝐫𝐢𝐦𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐮𝐧 𝐠𝐫𝐢𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐝𝐨𝐥𝐨𝐫. 𝐌𝐢 𝐩𝐨𝐛𝐫𝐞 𝐜𝐮𝐥𝐨... —No listilla, pues llévala tú. Te acabo de decir que pesa un montón. 𝐍𝐨 𝐝𝐞 𝐯𝐞𝐫𝐝𝐚𝐝, 𝐲𝐚 𝐦𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐨𝐲 𝐞𝐦𝐩𝐞𝐳𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐚 𝐬𝐞𝐧𝐭𝐢𝐫 𝐡𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐦𝐚𝐥. ¿𝐄𝐬𝐭𝐚𝐫𝐞́ 𝐜𝐨𝐦𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐝𝐞𝐦𝐚𝐬𝐢𝐚𝐝𝐨 𝐞𝐬𝐭𝐨𝐬 𝐝𝐢́𝐚𝐬? —No, yo soy una dama. No puedo. 𝐘𝐚 𝐞𝐧 𝐬𝐞𝐫𝐢𝐨, ¿𝐚𝐥𝐠𝐮𝐢𝐞𝐧 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐞 𝐡𝐚𝐜𝐞𝐫 𝐲𝐚 𝐞𝐥 𝐟𝐚𝐯𝐨𝐫 𝐝𝐞 𝐥𝐞𝐯𝐚𝐧𝐭𝐚𝐫𝐦𝐞 𝐲 𝐥𝐥𝐞𝐯𝐚𝐫𝐦𝐞 𝐚 𝐞𝐧𝐟𝐞𝐫𝐦𝐞𝐫𝐢́𝐚? Ya estaba empezando a pensar que esto fue una mala idea, hasta que siento como unas manos me quitan la mochila de atrás, y luego siento unos brazos en los mismos lugares que el anterior chico me había intentado levantar, solo que estos brazos eran más fuertes. Cuando esta persona me pega contra su pecho, puedo sentir sus pectorales bien marcados contra mi mejilla izquierda. 𝐃𝐢𝐨𝐬... 𝐞𝐬𝐭𝐫𝐮́𝐣𝐚𝐦𝐞 𝐦𝐚́𝐬 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐫𝐚 𝐭𝐢, 𝐲𝐨 𝐧𝐨 𝐭𝐞𝐧𝐠𝐨 𝐧𝐢𝐧𝐠𝐮́𝐧 𝐩𝐫𝐨𝐛𝐥𝐞𝐦𝐚 𝐞𝐧 𝐞𝐬𝐨... Aguanto las ganas de reírme ante mis pensamientos. —Déjalo debilucho, ya lo llevo yo. Ni para eso sirves. Esa voz la reconozco al instante. Nael empieza a caminar conmigo encima de él, se eso, porque siento como sus músculos se contraen a medida que va avanzando. 𝐒𝐢𝐧 𝐜𝐚𝐦𝐢𝐬𝐞𝐭𝐚, 𝐫𝐞𝐲. 𝐓𝐞𝐧𝐢́𝐚𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐥𝐞𝐯𝐚𝐫𝐦𝐞 𝐬𝐢 𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐢𝐜𝐡𝐨𝐬𝐚 𝐜𝐚𝐦𝐢𝐬𝐞𝐭𝐚. 𝐌𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐚́ 𝐞𝐬𝐭𝐨𝐫𝐛𝐚𝐧𝐝𝐨. Mis pensamientos cada vez se vuelven peor con cada paso que este da, pero trato de concentrarme. Siento como este se detiene y se inclina hacia abajo, provocando que su perfume me pegue de golpe. 𝐌𝐚𝐥𝐝𝐢𝐜𝐢𝐨́𝐧... ¿𝐩𝐞𝐫𝐨 𝐞𝐬𝐭𝐨 𝐧𝐨 𝐞𝐫𝐚 𝐮𝐧 𝐩𝐥𝐚𝐧 𝐝𝐞 𝐜𝐨́𝐦𝐨 𝐥𝐥𝐚𝐦𝐚𝐫 𝐬𝐮 𝐚𝐭𝐞𝐧𝐜𝐢𝐨́𝐧? 𝐄𝐬𝐭𝐨 𝐬𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐚́ 𝐜𝐨𝐧𝐯𝐢𝐫𝐭𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐞𝐧 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐯𝐨𝐥𝐯𝐞𝐫𝐦𝐞 𝐥𝐨𝐜𝐚 𝐚 𝐦𝐢́. Aprieto un poco mis ojos, tratando de calmar estos pensamientos. 𝐓𝐞𝐧𝐠𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐫 𝐨𝐯𝐮𝐥𝐚𝐧𝐝𝐨, 𝐞𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐢𝐞𝐧𝐞 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐞𝐫 𝐞𝐬𝐨, 𝐩𝐨𝐫𝐪𝐮𝐞 𝐣𝐨𝐝𝐞𝐫... Este se aleja y escucho el click de una puerta abriéndose. Deduzco que hemos llegado a la enfermería. —Hola enfermera. Necesito su ayuda. Esta chica se desmayó en el pasillo—. Dice con cortesía pero con voz profunda. 𝐄𝐬 𝐮𝐧𝐚 𝐯𝐨𝐳 𝐝𝐞 𝐮𝐧 𝐡𝐨𝐦𝐛𝐫𝐞. 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐁𝐞𝐚, ¿𝐪𝐮𝐞́ 𝐩𝐚𝐬𝐚 𝐡𝐨𝐲 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐢𝐠𝐨? —Oh... corre déjala en la camilla. Siento un ligero colchón en mi espalda, para luego sentir unas manos femeninas examinándome. Se crea un silencio por unos minutos, no se si incomodo o no, pero eso me crea más curiosidad. ¿𝐒𝐞 𝐡𝐚𝐛𝐫𝐚́ 𝐢𝐝𝐨? 𝐄𝐧 𝐧𝐢𝐧𝐠𝐮́𝐧 𝐦𝐨𝐦𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐞𝐬𝐜𝐮𝐜𝐡𝐞́ 𝐥𝐚 𝐩𝐮𝐞𝐫𝐭𝐚... —Bien, es solo cansancio y deshidratación. Dejemos que descanse un rato más. Tengo ayudar ahora mismo a un profesor a dar una clase a los chicos de medicina externa, ¿podrías hacerle compañía y avisarme cuando se despierte? 𝐄𝐬𝐨 𝐩𝐨𝐭𝐫𝐚, 𝐚𝐲𝐮́𝐝𝐚𝐦𝐞. —¿Yo? Pero si no la conozco de nada. Yo cumplí con traerla. Además tengo clases ahora mismo. No puedo quedarme. 𝐈𝐝𝐢𝐨𝐭𝐚... 𝐨𝐥𝐯𝐢𝐝𝐚 𝐭𝐨𝐝𝐨 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐦𝐢𝐬 𝐩𝐞𝐧𝐬𝐚𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨𝐬 𝐭𝐞 𝐝𝐢𝐣𝐞𝐫𝐨𝐧, 𝐞𝐫𝐞𝐬 𝐮𝐧 𝐢𝐝𝐢𝐨𝐭𝐚. —Bueno tú la ayudaste, puedes quedarte un poco más. No te preocupes por tus clases, yo le diré a tu profesor que no pudiste acudir. ¿De qué departamento eres? —Administración de empresas—. Contesta con tono molesto. —Perfecto, pues estaré en el aula tres que está aquí al lado. No olvides avisarme cuando despierte. Termina de decir la enfermera para después escuchar como la puerta se abre y luego se cierra. Escucho un bufido molesto. —Maldita rubia, tuve que ser tan generoso contigo y ayudarte. Tenía que dejarte desmayada allí, y ignorarte completamente cuando el estupido de Marcus no pudo levantarte—. Dice con irritación antes de escuchar como este se deja caer en lo que parece una silla. Se vuelve a crear un silencio absoluto. Había conseguido lo que quería, pero ahora siento que me odia, y eso no es un buen comienzo. Aún así aguanto las ganas de reírme nuevamente. 𝐉𝐨𝐝𝐞𝐭𝐞 𝐚𝐧𝐨𝐫𝐦𝐚𝐥. Tras unos minutos más de silencio, siento como de verdad me estaba empezando a dormir. Los días que tuve que estar en vela por estudiar, ahora mismo estaban haciendo efecto, así que no tardé nada en caer en un profundo sueño. 𝖯𝗋𝖾𝗌𝖾𝗇𝗍𝖾... Vuelvo a dirigir mi mirada hacia el y finjo confusión. —¿Qué ha pasado? Este alza una ceja y me mira fijamente, como si estuviera estudiándome. —¿No te acuerdas de nada? —Bueno... si, estaba caminando por el pasillo camino al aula, pero luego todo se volvió n***o. —Se volvió n***o porque te desmayarte allí mismo. ¿De qué departamento eres? Me quedo en silencio ante aquella pregunta. Si analizo todo, le acababa de decir que iba a mi aula, pero el aula de Administración de empresas, queda del lado en el que ellos estaban caminando, no por donde yo iba. 𝐆𝐫𝐚𝐧 𝐟𝐚𝐥𝐥𝐨. 𝐀𝐥 𝐩𝐚𝐫𝐞𝐜𝐞𝐫 𝐭𝐨𝐝𝐚𝐯𝐢́𝐚 𝐬𝐢𝐠𝐨 𝐝𝐨𝐫𝐦𝐢𝐝𝐚. Me trago las ganas de maldecir. —Administración de empresas—. Contesto en un susurro. Nael, esboza una sonrisa y me mira con desdén. —Administración de empresas, eh. Yo soy de ese mismo departamento, y que yo sepa el aula queda del lado contrario al que ibas tú. Además nunca te he visto en el aula. ¿Eres nueva? —Perdón... parece que todavía sigo dormida—. Me excuso rápidamente. —Realmente no quería decirte directamente que iba al baño de ese lado. Y si, soy nueva. Tan solo llevo dos semanas aquí. El aprieta sus labios para no reír, y yo lo miro confusa. —¿Te estabas cagando y por eso no querías decirme dónde ibas realmente? Abro los ojos de par en par al escucharlo y suelto una pequeña risa. —¿Qué? No, nada de eso—. Niego con la cabeza. —Espera... ¿porque debería decirte a qué iba exactamente al baño?—. Alzo una ceja. Este empieza a reír a carcajadas y después me mira con una sonrisa. —Vamos, que si te estabas cagando. Oye que no pasa nada, todos cagamos. Frunzo el ceño, entrecerrado mis ojos. —En ningún momento te dije eso. —Pero en ningún momento tú lo negaste—. Sonríe con arrogancia Suspiro con pesadez, rodando los ojos. —Tengo la menstruacion, ¿bien? Por eso iba al baño y por eso tampoco te lo quería decir. Puede ser que por ello me haya desmayado, por los dolores intensos que tenía. Nael niega con la cabeza. —La enfermera dijo que fue por cansancio y deshidratación. Tal vez te desmayaste por deshidratarte de tanto cagar. —¡Que no iba al baño a cagar! ¡¿Porque estamos hablando de eso?! —Porque ibas al baño por eso y porque estás fingiendo para que no me de cuenta de ello. Que mentirosa eres. —¡Joder, que no es así!—. Le gritó comenzando a frustrarme. El vuelve a soltar una carcajada agarrándose el vientre. Espero con la poca paciencia que tengo, a que termine de reírse de mí. Pasados unos minutos, se para de su asiento y se acerca a mí. —Está bien... está bien. No ibas al baño a cagar. Tranquila, tú secreto está bien guardado—. Coloca su mano en mi hombro. —Llamaré a la enfermera. Nos vemos luego, rubita. Se aleja de mi con una sonrisa ladeada en su rostro, y camina hacia la puerta para salir por esta. Frunzo el ceño al escucharlo llamarme rubita. Alargo mi mano hacia mi cabello, y es allí cuando me acuerdo que ahora era rubia. Me había teñido de rubia, me había puesto lentillas de contacto color azules y me hice un tatuaje artificial en el brazo derecho, para esta misión. Todavía no estaba acostumbrada a este color nuevo. Cuando la puerta se cierra detrás de él, me dejo caer en la camilla con un grito bajo de frustración. 𝐌𝐢𝐞𝐫𝐝𝐚, 𝐚𝐡𝐨𝐫𝐚 𝐜𝐫𝐞𝐞 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐨𝐲 𝐮𝐧𝐚 𝐜𝐚𝐠𝐨𝐧𝐚. 𝐏𝐞𝐫𝐨 𝐛𝐮𝐞𝐧𝐨, 𝐚 𝐩𝐞𝐬𝐚𝐫 𝐝𝐞 𝐪𝐮𝐞 𝐜𝐫𝐞𝐞 𝐪𝐮𝐞 𝐯𝐨𝐲 𝐜𝐚𝐠𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐞𝐧 𝐥𝐨𝐬 𝐛𝐚𝐧̃𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐮𝐧𝐢𝐯𝐞𝐫𝐬𝐢𝐝𝐚𝐝, 𝐩𝐨𝐫 𝐥𝐨 𝐦𝐞𝐧𝐨𝐬 𝐚 𝐝𝐢𝐜𝐡𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐨𝐬 𝐯𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐥𝐮𝐞𝐠𝐨 𝐲 𝐧𝐨 𝐨𝐭𝐫𝐚 𝐜𝐨𝐬𝐚. 𝐄𝐬𝐨 𝐪𝐮𝐢𝐞𝐫𝐞 𝐝𝐞𝐜𝐢𝐫 𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐨𝐬 𝐯𝐨𝐥𝐯𝐞𝐫𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐚 𝐯𝐞𝐫, ¿𝐧𝐨? —Ay no... yo no lo quiero ver más—. Murmuro para mi misma llevando mis manos hacia mi cara para taparme el rostro. 𝐒𝐞𝐫𝐚́ 𝐢𝐝𝐢𝐨𝐭𝐚...
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR