Capítulo 05

1288 Palabras
𝐍𝐚𝐫𝐫𝐚 𝐁𝐞𝐚: Al día siguiente, entró por la entrada de la universidad con algo de pereza. Ayer, no volví a ver a Nael, como pensé que iba hacer. Todo se redujo a estudiar y a estudiar, nada más llegar al aula. Así que no pude entablar ninguna conversación con el. Aunque lo vi allí y cruzamos miradas varias veces, pero no pasó nada que fuera relevante. Llego hasta donde está mi taquilla y saco los libros que necesitaré hoy de allí. Pero unos murmullos, hacen que aparte la mirada y la dirija hacia atrás. No me había dado cuenta cuando entré, pero había mucho ajetreo hoy. Los estudiantes, estaban murmurando y riendo por los pasillos. 𝐀𝐥𝐠𝐨 𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐩𝐚𝐬𝐚𝐧𝐝𝐨... Algunos señalan sus teléfonos y ríen, y otros simplemente señalan discretamente hacia una persona que estaba al fondo del pasillo. Dirijo mi mirada hacia allí, para darme cuenta de que a quien estaban señalando era a una de las ratas de Nael, Oliver. Frunzo el ceño confundida, no entendía que estaba pasando, y a él se le veía muy contento hablando con varias chicas. Me parecía extraño no verlo con Nael. Normalmente como toda lapa, siempre estaba con el o con el grupito de tres. Pero hoy estaba solo. 𝐐𝐮𝐞 𝐫𝐚𝐫𝐨, ¿𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐫𝐚𝐧 𝐩𝐥𝐚𝐧𝐞𝐚𝐝𝐨? Aparto la mirada, y vuelvo a mirar hacia mi taquilla. La cierro con suavidad y guardo los libros que había sacado de allí, en la mochila. 𝐍𝐞𝐜𝐞𝐬𝐢𝐭𝐨 𝐚𝐯𝐞𝐫𝐢𝐠𝐮𝐚𝐫 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐩𝐚𝐬𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐲 𝐩𝐨𝐫𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐨𝐝𝐨𝐬 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐛𝐚𝐧 𝐭𝐚𝐧 𝐚𝐭𝐞𝐧𝐭𝐨𝐬 𝐞𝐧 𝐎𝐥𝐢𝐯𝐞𝐫. Tuerzo un poco mis labios, tratando de pensar en cómo enterarme de lo que está pasando. Era obvio que aquí no había hecho ningún amigo al que le pueda preguntar. Tampoco estaba interesada en eso, pero en este caso era importante el saberlo. ¿𝐐𝐮𝐞 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐨 𝐡𝐚𝐜𝐞𝐫...? Pienso unos minutos, mordiéndome las uñas. 𝐀𝐡... 𝐘𝐚 𝐥𝐨 𝐭𝐞𝐧𝐠𝐨. 𝐍𝐨 𝐡𝐚𝐲 𝐦𝐞𝐣𝐨𝐫 𝐥𝐮𝐠𝐚𝐫 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐞𝐧𝐭𝐞𝐫𝐚𝐫𝐬𝐞 𝐝𝐞 𝐮𝐧 𝐜𝐨𝐭𝐢𝐥𝐥𝐢𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐬𝐞 𝐥𝐮𝐠𝐚𝐫. Comienzo a caminar por el pasillo, dirigiéndome con decisión hacia mi destino. Al llegar, me detengo frente a la puerta y mis ojos se posan en el letrero femenino. Justo lo que necesitaba. Sin pensarlo más, empujo la puerta y entro. Afortunadamente, el baño de chicas esta invadido por tres chicas que estaban hablando animadamente, mientras se maquillaban y se arreglaban sus cabellos. Paso por su lado sin mirarlas, y entró a uno de los cubículos, siendo lo más discreta posible. —Odio asistir a las clases del señor Rinaldi. Es demasiado exigente y siempre tiene una crítica hacia la apariencia de los demás—. Se queja una de las chicas. Pego mi oreja en la puerta cerrada, para escuchar con más claridad la conversación. —Agh, si. No lo soporto. No se porque no lo han echado ya, si se nota desde lejos que es un pervertido. —Yo no diría que es un pervertido. Yo creo que es más un viejo verde, que le encanta criticar a todos. —Cassie, ¿como puedes decir eso? Realmente, ¿tú no viste cómo miró a Antonella cuando entró con esa falda diminuta? Se notaba desde lejos que se la quería comer con la mirada. —A ver, es que también Antonella se viste como una zorra, nada más para llamar la atención de Nael. Aunque tampoco la culpo, ¿quién no quisiera llamar la atención de él? —En mi caso, prefiero la atención de Oliver, la verdad... —Tu eres un caso especial. No voy a negar que Oliver es muy lindo, pero prefiero mil veces a Nael. Aunque es muy difícil llamar su atención, y más cuando somos de departamentos diferentes. Ruedo los ojos nada mas escucharlas hablar así de ese idiota. 𝐍𝐨 𝐦𝐞 𝐝𝐢𝐠𝐚𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐚𝐡𝐨𝐫𝐚 𝐬𝐞 𝐩𝐨𝐧𝐝𝐫𝐚𝐧 𝐡𝐚𝐛𝐥𝐚𝐫 𝐬𝐨𝐛𝐫𝐞 𝐥𝐨 𝐩𝐞𝐫𝐟𝐞𝐜𝐭𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐞𝐠𝐮𝐧 𝐞𝐥𝐥𝐚𝐬 𝐞𝐬, 𝐩𝐨𝐫𝐪𝐮𝐞 𝐯𝐨𝐦𝐢𝐭𝐚𝐫𝐞 𝐚𝐪𝐮𝐢 𝐦𝐢𝐬𝐦𝐨. —¡Ah, es verdad! Hablando de Oliver. ¿Se enteraron de lo que están hablando todos?—. Grita una con emoción. —Si, tampoco fue tan difícil de enterarse, cuando todos están murmurando sobre ello en los pasillos. —¿Irás o no irás?—. Pregunta una de ellas. —No se... Olivier es algo selectivo y últimamente está echando a muchas personas de sus fiesta. Pero aún así, asistiré porque Nael, estará allí. 𝐀𝐬𝐢 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐬𝐨 𝐞𝐫𝐚. 𝐔𝐧𝐚 𝐟𝐢𝐞𝐬𝐭𝐚... —Bueno... yo no diría que es selectivo. Solo es alguien... ¿precavido? —Cassie, tu opinión no cuenta. Tú estás enamorado de él desde la secundaria. —¡Ludmila cállate! Te pueden escuchar... —Susurra ella. —¿Quién? Aquí no hay nadie. —No, espera... hace un rato vi a una chica entrar, pero no la vi salir. Se crea un silencio absoluto de la nada. Me alejo, con la mirada fija en la puerta. Dos toques en la puerta, me hace maldecir mentalmente. Sin perder más tiempo, la abro asomando mi cabeza por esta. —Hola...—. Saludo en un susurro mirándolas a las tres, con una sonrisa tímida. Se miran entre ellas, antes de volverme a mirar con indiferencia. A excepción de una, que me mira con preocupación y curiosidad. —¿Estás bien? Pensamos que tienes un rato en el baño y creíamos que te pasaba algo. 𝐌𝐞𝐧𝐭𝐢𝐫𝐨𝐬𝐚, 𝐥𝐥𝐚𝐦𝐚𝐬𝐭𝐞 𝐚 𝐦𝐢 𝐩𝐮𝐞𝐫𝐭𝐚 𝐩𝐨𝐫𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐞𝐦𝐢𝐚𝐧 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐮𝐯𝐢𝐞𝐫𝐚 𝐞𝐬𝐜𝐮𝐜𝐡𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐬𝐮 𝐜𝐨𝐧𝐯𝐞𝐫𝐬𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧, 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐢 𝐥𝐨 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐛𝐚 𝐡𝐚𝐜𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨, 𝐩𝐞𝐫𝐨 𝐞𝐬𝐨 𝐧𝐨 𝐪𝐮𝐢𝐞𝐫𝐞 𝐝𝐞𝐜𝐢𝐫 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐞𝐧𝐠𝐚𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐯𝐞𝐧𝐢𝐫 𝐚𝐪𝐮𝐢 𝐚 𝐝𝐚𝐫 𝐞𝐬𝐚 𝐞𝐱𝐜𝐮𝐬𝐚 𝐭𝐚𝐧 𝐫𝐢𝐝𝐢𝐜𝐮𝐥𝐚. —Si, estoy bien. No tienes porque preocuparte—. Niego con la cabeza pero luego tuerzo un poco mis labios. —Bueno... en realidad si que tengo un pequeño problema. ¿Tendrían algún tampon o compresa sanitaria, que me puedan dejar?—. Pregunto con una mirada inocente. Ellas se vuelven a mirar entre sí, y yo aguanto las ganas de rodar mis ojos. 𝐒𝐞𝐠𝐮𝐢𝐫𝐞 𝐜𝐨𝐧 𝐥𝐚 𝐦𝐞𝐧𝐭𝐢𝐫𝐚 𝐝𝐞 𝐦𝐢 𝐦𝐞𝐧𝐬𝐭𝐫𝐮𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧, 𝐡𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐨 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐚 𝐦𝐚𝐬. La que me miro antes con preocupación y curiosidad, asiente lentamente, antes de posar su mirada en mi nuevamente. —Si... claro. Espera, déjame traértela. Está se aleja y camina hacia el lavamanos donde había dejado su bolso, mientras las otras dos me miran de arriba a abajo, con superioridad. 𝐓𝐢𝐩𝐢𝐜𝐚 𝐚𝐜𝐭𝐢𝐭𝐮𝐝 𝐝𝐞 𝐮𝐧𝐚𝐬 𝐧𝐢𝐧̃𝐚𝐭𝐚𝐬 𝐫𝐢𝐪𝐮𝐢𝐥𝐥𝐚𝐬, 𝐜𝐫𝐞𝐞𝐫𝐬𝐞 𝐦𝐚𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐝𝐞𝐦𝐚𝐬 𝐬𝐢𝐦𝐩𝐥𝐞𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐩𝐨𝐫 𝐭𝐞𝐧𝐞𝐫 𝐮𝐧 𝐩𝐚𝐝𝐫𝐞 𝐫𝐢𝐜𝐨. Vuelvo aguantar las ganas de rodar los ojos otra vez, pero en ese momento vuelve la chica, con un tampon en las manos. —Toma—. Me muestra una sonrisa genuina, mientras me extiende el envoltorio. Lo agarro, mostrándole una sonrisa de gratitud. —Muchas gracias. De verdad que me acabas de salvar el día. —No tienes que darlas. Somos chicas y entre nosotras tenemos que ayudarnos. Asiento de acuerdo con ella, pero una de las otras dos carraspea, haciendo que nuestra atención vaya a ella. —Será mejor que nos vayamos. Las clases están a nada de empezar. Las otras dos asienten y se alejan para agarrar sus bolsos caros del lavamanos. Observo como se marchan sin dirigirme la mirada, hasta que la que me ayudo, se da la vuelta justamente en el umbral de la salida. —Por cierto, soy Cassie. —Encantada, Cassie. Me llamo Nora. —Es todo un placer. Espero volver a verte... Nora. Me da una ultima sonrisa, antes de salir por la puerta. Suelto una gran suspiro y apoyo mi cuerpo contra la puerta, volviéndola a cerrar. —Así que esa tal Cassie, está enamorada de Oliver... Tal vez, si nos volvamos a ver—. Murmuro para mi misma, guardado el tampon en mi mochila. 𝐌𝐢 𝐯𝐢𝐜𝐭𝐢𝐦𝐚 𝐩𝐫𝐢𝐧𝐜𝐢𝐩𝐚𝐥 𝐚𝐡𝐨𝐫𝐚 𝐬𝐞𝐫𝐚 𝐂𝐚𝐬𝐬𝐢𝐞. 𝐒𝐞 𝐧𝐨 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐨 𝐚𝐜𝐞𝐫𝐜𝐚𝐫𝐦𝐞 𝐚 𝐍𝐚𝐞𝐥 𝐝𝐢𝐫𝐞𝐜𝐭𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞, 𝐥𝐨 𝐡𝐚𝐫𝐞 𝐜𝐚𝐬𝐮𝐚𝐥𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞. 𝐓𝐞𝐧𝐠𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐚𝐬𝐢𝐬𝐭𝐢𝐫 𝐚 𝐞𝐬𝐚 𝐟𝐢𝐞𝐬𝐭𝐚, 𝐬𝐢 𝐨 𝐬𝐢.
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