MARKUS Me pase todo el día lo más alejado posible, y no era porque quería, sino que verla después de lo que había escuchado y visto, no me sentía capaz de soportar su mirada de decepción. No era tan valiente como para siquiera tratarla como siempre, la había cagado, pero bien. Y no pensaba juzgarla por lo que hizo, pero, j***r solo haberla visto en brazos de otro, hizo que no pensara de manera correcta. Después del desayuno decidí ir al gimnasio que había en el hotel, me pase horas golpeando al saco de box, lo que no me esperaba era ver ahí al imbécil de anoche, que por nada le vuelvo a partir la cara. Pero entonces apareció Amanda, y por primera vez tuvimos una conversación civilizada, sin sexo, ni caricias, solo dos personas adultas hablando. –No comprendo lo que te está pasando, pero

