MARKUS Tuvieron de separarme de él antes que lo termine matando a golpes. Nadie sospechaba que lo primero que haría al mirar dentro del coche patrulla, fuera que de un tirón lo haya votado al suelo y le haya restregado golpes por doquier. El hijo de puta que ahora estaba en una de las carceletas era completamente extraño para mí. Nunca lo había visto y es por esa razón que todo se hacía más raro. ¿Quién era ese tipo? Lo único que se sabe es que hace unas semanas había escapado de un centro psiquiátrico. Además de su nombre, Miller. –No tiene ni la menor idea de donde está parado– comentaba nuestro abogado. A quién había llamado hace unas horas. No había podido pegar ojo desde lo que pasó, así que, al ver los primeros rayos de sol, dejé a Gabriela con Gema y yo vine directo a la comi

