GABRIELA Reí con las lágrimas rodar por mis mejillas al escuchar las palabras de Gema. Pero todo comenzó cuando Markus pudo reconocer la voz de Valeria. Me encontraba atada de pies y manos. Y cuando su voz se escuchó sentí como mi pecho empezaba a moverse desesperadamente por mi respiración agitada. Angie me tenía bien sujeta, pero en su mirada estaban todas las dudas que le había ido metiendo mientras estábamos solas. Eso fue mi plan. Ponerlas en contra una con otra. Obviamente la más fuerte era Valeria, pero Angie. Podía notar en sus ojos como cada palabra que le decía iba calando y quedándose permanentemente en su mente. –¡Hijos de puta! – gritó Valeria cuando Gema finalizó la llamada y le dejó con la palabra en la boca. Tiró el móvil de tenía en sus manos y empezó a patear las muc

