Azúl El condujo moderadamente rápido hasta el aeropuerto mientras yo miraba por la ventana e interiormente me sentía muy malditamente nervioso, esa sensación en el estómago oprimiendo y que mientras más piensas cosquillea más fuerte, mientras no paraba de mover mis manos. —Azul no debes por qué estar nervioso— dijo Ariel entrelazando nuestros dedos mientras seguía conduciendo. —Es inevitablemente no se cómo hacer que se valla está sensación— digo frustrado pero nervioso. —Tranquilo, todo estará bien— dijo besando el dorso de mi mano. —Gracias— digo sonriendo hacia él. —No tienes por que. Siguió conduciendo por unos minutos hasta que llegamos, estacionamos el auto y entramos. —Voy a llamarlo para saber en qué lugar del aeropuerto esta— dijo mientras con su mano derecha agarraba el c

