Hilary Mis talones se clavaron sobre las sábanas blancas, mis manos se aferraron a sus hombros como si mi vida dependiera de ello, como si sostenerlo me mantuviera en órbita, donde debía estar. Estaba aturdida, mis manos no sabían dónde ponerse, era como si cualquier lugar no fuera suficiente, como si tener su pecho sobre el mío, las piernas alrededor de su cintura y mi manos en su espalda no bastase, necesitaba más, tener mucho más de él y de su roce, de su calor. Sus caderas golpeaban mi centro con fuerza hasta dejarme sin aliento, no se estaba moviendo y eso lo hacía peor, sus movimientos lo hacían todo más profundo, más candente, más sentido, no lograba comprender todo a la perfección ni siquiera podía llegar a entender que tan profundo podía llegar mis sentimientos por él, pero sab

