Jared Mi cuerpo se movió hasta que su espalda termino contra la pared, sus labios se abrieron en un jadeo frenético, no la veía desde hacía dos meses, dos malditos meses y parecía estar a un paso de la locura. Baje mi boca por su cuello, pasando la lengua por él hasta llegar al pequeño hueco que se formaba entre su hombro y el lugar donde palpitaba su carótida, llevaba un brasier de algodón blanco, las bragas era un culote de la misma tela, se veía jodidamente sexy y pura. Hilary había bajado del avión solo veinte minutos atrás, los mismos veinte minutos que estuve luchando por no devorarla en mi auto, los mismo que ella se pasó mirándome, pasando las manos por mi cabello, tirando de él, sonriendo, llorando. Sus caderas se restregaron contra mi erección y me obligué a caminar hasta la

