Narra Elira Como saben, solo iríamos a Venecia por tres días y esos ya habían transcurrido de la mejor manera posible. Llegamos a la mansión y me gustó hacerlo porque olía a casa, un hogar, uno en el que esperaba vivir por muchos años luego de casarme con Salvatore. Amelia nos envolvió de muchos abrazos, su alegría al vernos me hizo ponerme aún más feliz y nos horneó un rico pastel de manzanas por nuestro regreso. Como llegamos algo cansados nos dispusimos a descansar, así que dormimos nuestra noche completa acurrucados uno del otro. En la mañana Salvatore desayunó con nosotras y se marchó a trabajar porque según él, había disfrutado mucho y ya era hora de ocuparse de sus asuntos los cuales tenía desatendidos. -Ahora sí cuéntame cómo fue todo? - me preguntó tomando el t

