Narra Salvatore Finalmente, la tenía como quería y no, no estaba hablando de que estaba en mis brazos desnuda. Nada de eso, todavía no. Ambos habíamos pasado al balcón de mi despacho, que desde allí se disfrutaba una vista espectacular y más de noche. Sentados en sillones diferentes después de haberla subida cargada en mis brazos tenía sus pies sobre mi regazo. -Agradezco en el alma que aquel lagarto cayera sobre la mesa- emití mirándola rodar sus ojos, pero luego me dio una linda sonrisa de la cual me quedé enamorado. ¿Que? ¿Podías volver a repetir eso, Salvatore? Creo que no estaba de más decir que cada cosa que hacia Elira, me llamaba la atención. Habíamos compartido muy poco, pero sin embargo de esos pocos roces, de esas pocas palabras, de esas tan diminuta

