Narra Salvatore La miraba muy atento comerse su helado. Podía ver como lo disfrutaba y les juro que sentía envidia de ese dulce al que lamía de esa manera. Podía afirmarles con certeza que no me encontraba del todo bien, pienso que ella me hace enloquecer a tal manera que no puedo controlarme. Me ha hecho enamorarme perdidamente de cada uno de sus gestos. La disfrutaba demasiado con tal solo mirarla, aunque no era suficiente. Su cabello era despeinado por la brisa, mientras ella torpemente trataba de acomodarlo hacia atrás para evitar que algunas hebras se pegaran a su barquilla. Me sorprendía que permaneciera tan callada. No era que me molestaba, a mi si me gustaba escucharla hablar, cuestionarme, y pelearme cada vez que no estaba dispuesta a permanecer debajo de mis órden

