Narra Salvatore Y ahí iba, entruñada, con los brazos cruzados, enojada conmigo simplemente porque no podía aceptar las cosas como eran. -No quiero estar en un lugar en donde siempre me estén apreciando por mi pareja y no por quien soy. No se vale Salvatore - la escuché quejarse. -Elira, querías inscribirte en la universidad, ya lo hiciste. No te quejes tanto - le hablé -Pero como no me voy a quejar? ¡También aportas en esa universidad! ¿Ya viste como me miraba todo mundo? - me preguntó -A ti no te debe de importar lo que diga nadie. Si a mí me importara lo que opinara o pensara la gente no tendría el imperio que poseo hoy - le contesté -Esa es otra cosa, no conozco tus negocios, no conozco casi nada de ti, Salvatore- la escuché decirme -Ya hablaremos de eso, sab

