Emilia Un año había pasado desde que Don Andrés Márquez finalmente aceptara la derrota. La noticia del acta ancestral se había extendido por todo el país, y la Casona del Sol se había convertido en un símbolo de unidad y respeto entre culturas. El centro de interpretación estaba a punto de inaugurarse oficialmente. Habíamos trabajado con la comunidad indígena para diseñar espacios que honraran tanto la herencia andina como la colonial, creando un lugar donde la historia se contara no desde el poder, sino desde la humildad y el conocimiento compartido. Esa mañana de inauguración, la Casona lucía como nunca antes. Los muros restaurados brillaban con un tono cálido, el fresco mostraba todos sus colores, y el Corazón de Piedra, con la marca reparada pero visible, se alzaba como un símbolo

