NINA —Buenos días, preciosa—, Luca me susurró al oído, lo que me provocó un escalofrío. —Buenos días—, le susurré yo también. Intenté salir de su cama, pero me di cuenta de que Luca me rodeaba con sus brazos. Cuanto más intentaba liberarme de su abrazo, más me apretaba contra él. —¿Adónde crees que vas?—, me preguntó Luca en un tono casi seductor. —Tengo que despertar a los niños y preparar el desayuno. Noah tiene partido a las 9 y Tessa tiene un partido de fútbol a las 10:30...—. Me interrumpió Luca al posar sus labios sobre los míos. Antes de darme cuenta, estaba a horcajadas sobre él. Nos interrumpió un golpe en la puerta. Lo que nos hizo separarnos. Sin esperar, la puerta se abrió de par en par. —¿Qué está pasando acá?—, gritó Luca, claramente molesto. —Cuando terminen aquí, nece

