Capitulo 21

1700 Palabras
Ya es septiembre, se acerca la primavera y las Fiestas Patrias, los días son menos fríos y están agradables para estar en el jardín y tomar algo de sol, estaba sentada en la orilla de la piscina, en este momento no tiene agua, más tarde vendrán las personas que contratamos para limpiarla, es muy profunda, por lo que recuerdo la profundidad es de un metro cuarenta. Antes, esta piscina tenía un acceso libre, pero hubo un feo accidente con mi sobrino, él estaba empezando a caminar, salió por un ventanal que va directo al jardín, Ale había ido al baño y la nana de Ricky fue a contestar el teléfono que no paraba de sonar, justo en ese momento había bajado Rex y se dio cuenta que su hijo no estaba, miró por el ventanal y mi sobrino estaba en la orilla de la piscina, Rex salió corriendo al ver la escena, no gritó ni nada para que Ricky no se cayera, pero Alejandra vio cuando su esposo salió corriendo, mi hermana no pudo evitar gritar el nombre de mi sobrino, él giró para ver a su mamá, piso mal y cayó al agua. Rex saltó al agua sin dudar para sacar a Ricky, no alcanzó ni a tragar agua, pero mi cuñado gritó dando una orden estricta de que llamaran una ambulancia, Ricky se largó a llorar apenas salió de la piscina con mi cuñado, la ambulancia llegó unos minutos después y se lo llevaron, cuando volvieron y descubrieron que el niño no tenía ningún problema, Rex al cruzar la puerta de la casa, emanaba de él un aura fría y asesina que atravesaba los huesos, el temor se aferró de nosotros y la advertencia de mi cuñado hacia mi papá dejó todo claro: - Enreja esa piscina o me voy con mi familia sin dudarlo. – nadie dijo nada, cuando Rex subió a su habitación, mi papá hizo una llamada y al día siguiente la reja estaba terminada, ahora que lo pienso mi cuñado tiene mucho poder en esta familia. Estaba apunto de volver a mi pieza cuando escuchó que a un lado de la casa, por donde cuelgan la ropa, se escuchaban unos extrañas exhalaciones, eran fuertes y continuas, mi curiosidad me llevó a averiguar que pasaba y vi a Roberto, estaba haciendo ejercicio, flexiones, sentadillas, una combinación de rodilla al pecho intercalada, me quedé mucho tiempo escondida viendo la agotadora rutina de ejercicios que tiene, así que, si cultiva su cuerpo, se ve muy sexy entrenando, me estaba deleitando ante tal espectáculo, hasta que de la nada para y le da un golpe a la pared, se agarra la cabeza y gruñe, no alcancé a escapar cuando se da vuelta y camina hacia mí, no me moví de mi lugar paraliza por la sorpresa, Roberto levantó las cejas, pero me miró con un frío glacial, no soporté ver la misma mirada que Rex tiene cuando desprecia algo, bajé la cabeza destrozada, el entró a la casa y me quedé ahí pensando en como arruiné las cosas, después tomé mi pena y me fui a mi pieza. Esa noche me di un baño, quería soltar las malas vibras con un relajante baño de tina y sales minerales, ponerme mi pijama y dormir. Cuando busqué en mis cajones ropa limpia, vi algo que no me pertenecía, no coincidía con nada de mi estilo, era una camiseta de manga larga grande, tan grande que me queda como un vestido, la olfateé para saber de quien era y el olor me aturdió, es el aroma de Roberto, me es inconfundible, ya que esto esta aquí, no hay razón para no dormir con esta camiseta esta noche, ahora este será mi pijama favorito. Han pasado un poco más de dos semanas, mi papá organizó una reunión en la casa por las Fiestas Patrias, vendrán algunos amigos y socios con sus hijos, por lo general estas celebraciones son un encuentro social para hacer alianzas comerciales, para encontrar una pareja ideal y tener lazos sociales con gente de alto estatus, conseguir favores con esta gente es muy importante. Mi papá es una persona que le gusta que las Fiestas Patrias estén llenas de decoraciones de banderas, fardos de paja en algunos rincones, un toldo que parezca una ramada y que todos estén vestidos con trajes tradicionales de huasos, incluso los garzones tienen que usar el traje típico. Los que tienen mi edad están más preocupados de pinchar con alguien que estar disfrazándose y pienso igual que ellos, me compré un vestido para la ocasión, tiene un corte línea A con tirantes y es de color esmeralda, mi pelo lo llevo suelto con la partidura hacia la izquierda lo cual hace que se vea voluminoso, decidí usar zapatos con un taco bajo, para no quedar pegada en el pasto, esta noche prometía ser decepcionante, no solo porque Roberto no estaba conmigo, sino porque mi papá es el anfitrión y la familia completa debe estar presente. Cuando la fiesta había avanzado y la noche cubrió el cielo, yo ya estaba en un grupo donde la acalorada conversación era sobre las futuras carreras que sus padres han elegido para ellos, mi papá no ha decidido mi vida, al parecer no espera mucho de mí, uno de los chicos, llamado Jean Carlo, comento su situación: - Mi padre está esperando que tome cualquier carrera que tenga que ver con negocios y administración, después me mandará a Francia, estaré viviendo en los viñedos de mi pépé, me haré cargo del negocio familiar, serán mis bases para hacer otros negocios. – después habló otro tipo, su nombre era Giorgio: - Mi Nonno y mi papá están esperando que termine el diplomado, me darán el cargo de gerente en finanzas, después de un año tomaré la gerencia. – una de las chicas de nombre Cecilia comentó de forma muy normal: - Yo me casaré el próximo año, mi pololo trabaja en la compañía de sus padres en Brasil, me iré a vivir con él a Leblon, un barrio exclusivo. – las demás mujeres empezaron a hablar de sus prospectos de vida y sus deseos. - Yo estoy saliendo con un argentino, es futbolista, pero tiene negocios independientes, posee tres restaurantes, son parrilladas muy famosas. - ¡Ay! ¡Qué envidia! Creo que me falta un galán que quiera salir conmigo ¿Giorgio? ¿Jean Carlo? ¿Están disponibles? - Paulita, mínimo invítame una cervecita, quien sabe si se dan las cosas. - Me parece, Giorgio, veremos qué pasa. - ¿Y tú Andrea? ¿Tienes a tu príncipe azul o estas disponible? – Justo en ese momento apareció un garzón, traía varios tragos, pregunté si había uno sin alcohol y me pasó uno que se llamaba Shirley Temple, de un sutil tono rosa con un par de cerezas como adorno. – Andrea, aún no me respondes. – Jean Carlo es muy atractivo, tiene una piel bronceada, su pelo ondulado y color trigo es muy llamativo, es alto y delgado, su tenida semiformal lo vuelve un hombre fino y sensual, parece estar interesado en mí, tiene veintidós, pero no es exactamente de mi gusto. - Bueno, me gusta alguien, cuando salga del colegio está pensando estudiar algo con máquinas, es alto y fuerte, su hermano es un empresario muy prestigioso y lo más importante es que, creo que me quiere. - ¿Quién no quisiera tenerte? Estas dentro de las familias más ostentosas del país, el prestigio y el estatus que se gana contigo es muy atrayente, sin contar que se tiene un bono extra por ser bonita. – las palabras de Giorgio me hicieron sentir una cosa en vez de una persona, es la primera ve que me siento tan incomoda dentro de mi circulo. - Entonces, estas disponible, ¿Te gustaría salir conmigo? - Jean Carlo esperaba con una sonrisa picara - No, la verdad, este chico me gusta mucho y voy a luchar por él. - ¡Qué tonta, Andrea! – dejé mi vaso en una mesa que estaba al lado mío. - ¿Por qué me dices eso, Pauli? - Jean Carlo es un partidazo, será gerente y nunca en la vida tendrás que trabajar por nada, solo tendrás que preocuparte por cuidarte y verte perfecta. – de pronto sentí que estaba rodeada de gente que no quería superarse a sí misma. - La verdad, me encantaría estudiar administración y negocios, tomar la empresa de mi papá, no quiero que mi cuñado se quede con nuestro patrimonio, le pertenece a la familia Dossmar. – mi sinceridad fue un chiste para el grupo. - Andrea, ese trabajo debería estar en manos de tu hermano, tu debes buscar a un hombre que te mantenga, Jean Carlo podría darte todo y cuidar de ti el resto de tu vida. Piénsalo bien, ser la mujer de un gerente no es fácil, verte bonita y crear un círculo social para que tu esposo generé contactos y alianzas es un trabajo de tiempo completo. – Cecilia habla como si esto fuera un sacrificio, tuve el presentimiento de que alguien estaba detrás de mí, me giré, pero no vi a nadie, volví a tomar mi vaso y comencé a tomar mi trago, mientras volvíamos a esta conversación tan trivial. De repente, mientras bebía mi coctel, sentí un extraño sabor a la bebida, dejé de tomar, me paré y me encaminé para ir al baño, choqué con mi cuñado, quien se veía algo enfermo. - Perdona. – me sonrió y fue a la cocina, yo seguí mi camino al baño. Mientras me lavaba las manos, sentí un calor que iba subiendo en mí, casi no podía aguantar el calor de mi cuerpo, el corazón me latía muy rápido y comencé a sentir un deseo incontrolable ¿Qué me pasa? Tengo unas ganas que no puedo aguantar, salí del baño sintiendo que necesitaba satisfacer mi deseo, me siento tan desesperada que creo que me volveré loca, iba a pedir ayuda, caminé por el living hasta el ventanal y la silueta de un hombre que miraba a través del vidrio me hizo olvidar todo lo que pensaba, solo lo quería tener a él. - Roberto, te encontré.
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