Este situación es como un sueño hecho realidad, pero en el peor momento posible, ahora ¿Cómo salgo de aquí? Decidí despertar a Roberto, él tiene que ayudarme, no sé como lo voy a hacer para escabullirme a mi pieza. - Roberto. – le hablé y lo moví, aunque fue como mover a una estatua. - ¡Roberto! ¡Es tarde! Él tomó aire, se estiró, vio la hora y se restregó los ojos. - Mmm… Me quedé dormido. - ¿Cómo que te quedaste dormido? ¿Y cómo llegué a tu cama? - Bueno, no podía dormir, te vi toda torcida en el sofá, así que, te tomé en brazos y te acosté en la cama, pensé que ya no dormiría más, te iba a despertar a las ocho, pero de repente me dio un bajón de sueño y me dormí. - ¡Ay! Debí haberme ido cuando podía. – estaba tan frustrada, que di un manotazo justo en el lado derecho de Roberto.

