Roberto puso mi mano en su mejilla, parece un niño pequeño que busca protección, me senté en el borde de la cama, él se movió para darme espacio, me iba a acomodar para hacerle cariño, pero este bruto me tomó rápidamente por la cintura, me dejó en una posición en donde estaba semi acostada con mi cabeza apoyada en la cabecera de la cama, Roberto, seguía aferrado a mi cuerpo mientras restregaba su cara en mi pecho como un gato cariñoso, borracho se comporta muy distinto conmigo, es como si no tuviera tapujos para amarme. - Roberto. – dejó de restregarse en mis pechos, solo se acomodó en ellos como si fuera una almohada, ya que él estaba tan accesible, decidí hacerle cariño en la cabeza mientras preguntaba. - ¿Cuánto tomaste? - Mmm… un poco. - ¿Cuánto es un poco para ti? - Mmm… déjame pe

