Todo el camino hasta el hospital le fui gritando a Roberto, veía que la velocidad aumentaba y le gritaba con desesperación que no fuera tan rápido, pero él solo me responde algo irritado: - ¡Andrea! ¡Para! ¡Me tení chato! Ni siquiera he rebasado el límite de velocidad para que te pongas paranoica. - ¡Apenas empezaste a conducir! ¡No tienes experiencia! – en ese momento Ricky pregunta. - Tío ¿Qué es experiencia? – Roberto exhaló el aire por su nariz y dijo de forma cortante. - Una persona que sabe lo que hace. – Ricky, sin pensarlo mucho volvió a preguntar. - ¿Por qué la Tía Andrea dice que no sabes conducir? – mi sobrino es muy inteligente y captó mi falta de fe. - Esa es una buena pregunta ¿Por qué no confías en mí? – Roberto me miró de reojo con una sonrisa malévola. - Yo… yo si

