Confesión. Cuando abrió los ojos, se encontró con el blanco techo sobre ella. El olor a esterilidad y cloro, el frío calando en sus huesos. Y el sonido del monitor a un lado. —¿Está usted seguro, doctor? —La pregunta la hizo una voz conocida muy para ella, la que la había acompañado durante muchos meses. En donde la oscuridad formaba parte de su vida al punto de querer dominarla. «¿De qué estarán hablando?», Clara se preguntó. Sentía que todo le daba vueltas, náuseas y una resequedad muy fuerte en su garganta. Estaba todavía en las garras de la oscuridad, pues la inconsciencia la reclamaba de vez en cuando. Era muy difícil para ella, mantenerse despierta. Necesitaba seguir escuchando. —Los exámenes indicaron, que efectivamente estaba embarazada. Creo que incluso la paciente no lo s

