Lágrimas. Deslizó las manos hasta su barbilla para inmovilizarla, para poder apartarla un momento de su sexo. El sonido de la presión por la succión, se escuchó en la habitación, al igual que cuando lloriqueó en protesta. Como una niña mimada que le han quitado su juguete preferido. —Shuuu gatita… solo vamos a hacerlo mejor —la calmó acomodando su sexo empapado con sus fluidos sobre su boca, mientras que con sus manos continuaba trabajando su gran erección. En el momento que la lengua de Ethan, se arremolinaba en el clítoris, Clara dio un grito de placer, que le hizo llevar hasta lo profundo de su garganta su m*****o. La intimidad de darse placer con sus bocas, hizo que ambos crecieran miles de sensaciones maravillosas, que ninguno podía explicarse. El mundo podría acabarse en ese mome

