En la habitación Al abrir la puerta del dormitorio de Ethan, sintió emoción. Porque sería desde esa noche también su dormitorio. Era totalmente masculina, olía a cuero, a madera, mezclado con perfume de hombre, y sobre todo a él. —No veo tus maletas aquí, gatita —dijo Ethan frunciendo el ceño. —Creo que deben de haberlas enviado a mi antigua habitación —se giró, se puso de puntillas para darle un beso en los labios—. No te preocupes, yo puedo cambiarme allá, y venir aquí contigo. Ethan negó con la cabeza. —¿Sabías que es innecesario que te molestes en usar ropa para dormir esta noche? —Lo sé... —Todo lo que tenga que ver contigo, tiene que estar justo aquí, en esta habitación. Al lado de mis cosas —declaró Ethan seriamente. Clara sonrió. —No creo que todos sepan aquí, que ya

