Amabas en Street dance, la pasión con la que se expresaba todo lo que sentías en el baile, los movimientos, sentir el ritmo en tu cuerpo y dejarte llevar. Pero había algo que amabas más que eso, y era tu novio, Hoseok. Era considerado uno de los mejores bailarines de todo Gwangju, aunque tú estabas segura de que era el mejor de todo Corea o incluso del mundo entero. Realmente daba miedo cuando estaba inmerso en su baile, se concentraba demasiado al nivel de que liberaba un aura terrorífica a su alrededor, pero en realidad era… todo lo contrario. —¿Quién es la bebé de Hoseokkie? —preguntó enseñándote un cono de helado como su fueras un verdadero bebé. —Dame el helado, Hoseok. —Un beso o nada —dijo estirando sus labios. —Se está derritiendo el hel… —tus palabras fueron interrumpidas por

