Cuando Kerry entró a la habitación y vio a Kilian tocando y besando a Charlotte, no pudo evitar la creciente molestia abriéndose paso en su interior como el caudal de agua de un río embravecido, por eso profirió sus palabras con fuerza, sin embargo, estas ni siquiera inmutaron a su padre, seguía sin soltarla, como si estuviese adherido a ella. No pudiendo tolerar la situación, se acercó a ellos, lo apartó tomándolo de su bata de enfermo, lo sostuvo un momento mientras le repitió con firmeza: —¿Acaso no me has escuchado? ¡Te exigí que la soltaras! —No estoy haciéndole daño… Solo quería verla, tocarla, estar con ella un instante; necesitaba saber de su estado —expresó sin apartar la mirada de Charlotte, pero esta vez, su mirada no irradiaba indiferencia, tampoco odio, era una expresión di

