Jade apenas salió Kerry, se colocó el batín, buscó un canguro, se lo puso y se colocó a Zafiro en el pecho. —Debemos darnos prisa y salir a encontrar a tu papi, no podemos dejarlo ir. Nosotras dos debemos demostrarle cuanto lo amamos, de esa manera nunca jamás se le ocurrirá irse de nuestro lado —se calzó unas pantuflas y bajó a buscar a Kerry. Fue a la cocina, al gimnasio, al jardín trasero, a la piscina, pero parecía como si se lo hubiese tragado la tierra. Hasta recordar unas palabras de Sánchez en el pasado, quien le había dicho que cuando Kerry estaba deprimido se iba al sótano, donde permanecía durante horas, de primera mano pudo comprobar la veracidad de esa afirmación. Enseguida salió hacia el lugar, cuando llegó a la puerta estaba cerrada, no obstante, ahora sabía dónde hallar

