Kerry observó a la mujer sentada a su lado despectivamente, frunciendo el ceño. —No sé quién eres, además desconozco el tema de conversación, creo que estás equivocada, jamás te había visto en mi vida, mal podría darte respuestas a tus interrogantes. Ahora, por favor, retírate, no me moleste —declaró con irritación. —Ya veo, la cordialidad no es uno de sus atributos —indicó la chica encogiéndose de hombros. —Ni la socialización tampoco. ¡Largo! —exclamó. Ante sus palabras la chica ni se inmutó, eso lo incomodó mucho. —¿Por qué no me dejas en paz con mis pensamientos? ¡Piérdete! ¿Acaso la gente no puede enfrentarse tranquilo a sus recuerdos? —interrogó, sin esperar respuesta, se levantó del asiento, pero antes de poder ir más lejos fue retenido por la chica. —Te vas a ir sin esperar u

