Billy sentía miedo, el rostro de Kerry se había transformado en una máscara fría, aterradora, sin ningún ápice de humanidad en sus facciones. Le recordó al niño en el cual se convirtió, después de haber sido obligado, durante mucho tiempo por su padre a matar sus mascotas. Luego de cansarse, de suplicar y lamentarse, para no ser obligado a realizar tan crueles tareas, se dio cuenta de lo infructuoso, porque Kilian no cedía, optó por tomar esa actitud fría, desprovista de ninguna emoción mientras cumplía sus órdenes. Ahora, era un hombre, lo tenía de frente, por más súplicas de su parte, para que no le causara daño, parecía sordo a esa petición, mas no podía darse por vencido, debía decirle donde encontrar a Kilian, solo así podría librarse de su enfado. —Por favor, ¡Suélteme! … Señor K

