Jade estaba demasiado nerviosa, sabía de buena fuente la repugnante persona que era Kilian, aunque, no podía permitirle a Kerry se ensuciara las manos matándolo, porque si eso llegara a suceder, él no podría vivir con tranquilidad. —¡Por favor mi amor! —exclamó preocupada, tratando de persuadirlo—. Déjalo no vale la pena —, no obstante, pese a sus palabras Kerry no la escuchó, se encontraba como en una especie de trance. Las mujeres junto con ella, también intentaron separarlo e incluso persuadirlo, todo fue en vano, nada lo detenía, eso preocupó mucho a Jade, pues viendo la condición de Kilian, no creía pudiera aguantar por mucho tiempo. Jade, salió al pasillo alterada, no estaba dispuesta a permitirle a su esposo acabar con la vida de ese miserable, comenzó a gritar por ayuda. —Por f

