Capítulo 30

3436 Palabras

Me tuve que quedar dormida, porque cuando me desperté en el sofá, un despreocupado Derek estaba sentado en el suelo, justo delante de mí, enfrente de mis narices, haciéndome cosquillas en la nariz con el roce de sus mechones mientras él estaba de espaldas. Y sabía que era él por la maraña de pelos en la cabeza y la famosa bandana. Sonreí por inercia, este tío era gilipollas. Me quedé sin moverme. No quería hacerlo. Pero tampoco podía volver a dormirme. —¿Cómo has entrado? —Solté sin más. Sabía que no se esperaba que estuviera despierta porque dio un brinco del susto que se llevó. Empecé a reírme como una puta descosida por cómo se había tensado. Más tonto y no nace. —j***r, podrías avisar o algo. Que estaba ahí concentrado en plena partida y me has asustado —dijo fulminándome con la mir

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