POV LIAM
Llevo más de tres horas frente a la misma hoja de cálculo y sigo sin entender qué estoy mirando, los números ya ni me dicen nada solo están ahí, como si se burlaran de mí.
Duarte & Asociados empezó más rápido de lo que imaginé, lo que empezó como un sueño para gestionar ranchos de ganado, ahora es una firma que asesora a productores en todo Texas y hasta tiene contratos con exportadoras fuera del país, gracias a las inversiones suena impresionante, pero en realidad, solo me deja más cansado, apoyo los codos en el escritorio y me paso las manos por la cara, no he dormido bien desde hace semanas la misma idea me ronda la cabeza "Emma" la busqué por todos los medios pero las respuestas son siempre las mismas “No hay registros" "Es como si nunca hubiera existido”
—Mentira— murmuro leyendo de nuevo el último correo, nadie desaparece así, nadie borra su pasado por completo… a menos que tenga buenos recursos y Emma no los tenía
—Hermano— la voz de Andrew me saca de mis pensamientos —si sigues mirando esa pantalla te va a confesar sus pecados—
Levanto la vista apenas Andrew está apoyado en la puerta con los brazos cruzados y esa sonrisa de siempre que mezcla burla con sabiduría
—No estoy de humor— le dije
—Nunca lo estás pero igual me toca aguantarte— dice entrando sin permiso y dejándose caer en la silla frente a mí —Mira si no la encuentras es porque no quiere ser encontrada o por qué ya rehizo su vida y no intentes decirme que estás de ese humor por trabajo viejo, se que es por Emma—
—O porque alguien no quiere que yo la encuentre— le dije furioso
—Deja de formar conspiraciones en tu cabeza y mejor concéntrate, las cosas pasaran cuando tengan que pasar—
Me río sin ganas porque es fácil hablar cuando no se tiene un agujero en el pecho así que cambio de tema como siempre que no quiero seguir dándole vueltas a lo mismo—¿Cómo va el trato con Hill Creek Ranch?— pregunto
—En revisión— responde, encogiéndose de hombros —Dicen que los márgenes subieron pero lo interesante es otra cosa— me dice
—¿Qué cosa?— digo
—El nuevo socio, está metiendo las narices en todo, mandó correos al área financiera, revisó contratos y hasta sugirió cambiar de proveedor de alimento —¿Y tú quién diablos crees que es?—
—Ni idea ya tiene el 25% de participación en la empresa y déjame decirte que todo lo que propone es buenísimo lo único seguro es que tiene experiencia por qué los clientes aumentaron de un día para otro—
Levanto una ceja —¿Cómo que no sabes quién es? Deberías investigar y agradecerle en persona—
—Pues este tipo… o tipa sabe lo que hace las observaciones son tan precisas que parece que nos conociera—
Suelto una risa corta —Perfecto otro fantasma dándome órdenes— reí sin gracia
Andrew sonríe pero no dice nada más, desde mi ventana se ve el campo abierto, el sol pegando sobre las praderas que rodean la ciudad porque aunque pasamos más tiempo en oficinas, nunca quise alejarme del todo del paisaje supongo que ver el campo me recuerda por qué empecé todo esto, los Duarte venimos del rancho, del polvo y el ganado de madrugar a las cuatro para revisar corrales y de oler a cuero todo el día a veces echo de menos eso, las cosas eran más simples antes... antes de Emma, antes de los malentendidos, antes de que mi propia madre se metiera donde no debía...
Abro otro archivo, intento concentrarme en los informes de producción crías, pastura, acuerdos con las plantas procesadoras pero cada vez que veo una firma en los documentos antiguos, me viene ella a la cabeza Emma Solís no sale de mi cabeza.. la forma en que escribía su nombre, firme pero desordenada todo me recuerda a ella ¡estoy jodido!
Andrew vuelve a hablar —No puedes seguir así Liam entre números y fantasmas— iba a responderle cuando una voz lo impidió
—¿Interrumpo?— era Julen, no supe que decir
—Los dejo solos, con permiso— Andrew se levantó y salió de la oficina
—Perdon por entrar así, no había nadie afuera— dijo con las manos en sus bolsillos
—pero tenemos que hablar y no te va a gustar— dijo cerrando la puerta tras él
Me recliné en la silla —Perfecto empieza, pero si vienes a insultarme, puedes irte por dónde llegaste—
Julen cruzó la oficina con la calma y se detuvo frente al ventanal mirando el paisaje
—Es sobre papá— dijo
—¿Qué pasa con él?— pregunté con ese tono que uso cuando quiero sonar indiferente aunque no lo estoy
—No está bien— dijo lo obvio
—Ya lo sé— volví a hablar en el mismo tono
—No Liam, no me estás entendiendo no está bien de verdad—
Me quedé callado, Julen se giró con las manos en los bolsillos pero los ojos cargados de algo más que preocupación —La enfermedad que le diagnosticaron… ¿cuál es? ¿Lo sabes? algo no cuadra.. sin síntomas previos, sin visitas al médico ¿De dónde saca Amanda las medicinas que le da? ¡Nada encaja.
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—¿Qué estás insinuando?— pregunté con el ceño fruncido.
—Que alguien está manipulando su tratamiento y conste que no quiero decir nombres, no hasta que tenga pruebas— respondió directo y sin rodeos —Y necesito que me ayudes a ayudarlo—
Solté una risa corta casi incrédula —¿En serio, Julen? ¡¿Me estás jodiendo?!—
—Sabes que tiene sentido ¿Por qué eres tan ciego?— Se acercó un paso —Ya hablé con un médico amigo mío y él me dijo que los síntomas no corresponden con lo que dicen los reportes oficiales y sabes lo que ese significa—
—¡Espero que no pienses que yo tengo algo que ver con eso!— aclaré
—Por supuesto que no, pero no puedo hacer esto solo— mi pecho se oprimía por qué pensando me doy cuenta que todo lo que dice tiene todo el sentido y yo como un pendejo ni siquiera lo pensé
Lo miré fijamente —¿Y qué quieres exactamente?— le dije con dificultad por el nudo que ya se formaba en mi garganta
—Que "contrates" a una enfermera es alguien de confianza que estara con papá día y noche y sacará muestras por su cuenta para enviar a analizar y de paso intentará conseguir el medicamento ese que el toma, para analizarlo tambien— Negué despacio
—No puedo hacer eso mamá nunca lo permitiría porque ella se encarga personalmente de su cuidado—
Julen me sostuvo la mirada sin moverse —Precisamente por eso—
—No Julen, no me vas a meter en tus ideas locas ¡ellos se aman!—
—No son ideas locas— interrumpió con la voz más firme que le he escuchado en años —Es la verdad Liam algo raro pasa con papá cada vez está más débil y nadie da una explicación ¡tu mismo lo vez a penas puede hablar!
Sentí un nudo en el estómago pero me mantuve quieto —Está enfermo Julen así funcionan las enfermedades—
—Si, y también así funcionan los venenos— Su voz bajó casi como un susurro pero me dejó helado, me quedé mirándolo sin saber si reírme o golpearlo —No entiendo por qué la sigues defendiendo ¿No ha sido suficiente?—
—¿Qué estás diciendo exactamente?— reclamé pero sin saber por qué, sabía todo lo que él dice que hizo mamá pero no sé si creerlo
—Que si no lo hacemos ahora papá no va a durar mucho— el silencio llenó la oficina podía escuchar el reloj de pared marcando cada segundo como si me empujara a decidir algo que no quería decidir.
Julen respiró hondo —No te estoy pidiendo que creas ciegamente en mí Liam, solo que me ayudes a comprobarlo si estoy equivocado ¡que bueno! puedes echarme lo en cara, pero si tengo razón…— se detuvo buscando las palabras —Si tengo razón a papá no le queda mucho tiempo—
Aparté la mirada o quería oírlo y no quería creerlo —Julen ya hablamos de eso, mamá no...—
—¿De verdad lo crees?— preguntó casi con lástima, no respondí, Julen se acercó más
—No te estoy pidiendo que la acuses solo que pongas a alguien a cuidar a papá discretamente, si todo está bien, lo sabremos si no podremos ayudarle rogando que no sea demasiado tarde— cerré los ojos un momento, estaba cansado de tanto peso encima, de los negocios de los fantasmas del pasado, de Emma… y ahora esto
—Dame un nombre—dije al fin
Julen me miró sorprendido —¿Lo harás?—
—Dame un nombre— repetí.
Sacó una pequeña tarjeta del bolsillo y me la pasó tenía un nombre femenino y un número de teléfono —Se llama Reyna Campos es enfermera registrada, trabajó en Dallas es discreta y sabe lo que hace creeme—
Tomé el papel sin decir nada Julen sonrió apenas con un dejo de alivio —Gracias y... no te preocupes por sus honorarios, ya están cubiertos, tu sabrás cómo lo manejas—
—No me agradezcas todavía—le advertí
Él asintió y caminó hacia la puerta pero antes de salir se detuvo —Liam…— dijo sin voltearse —Sé que estás buscándola a Emma—
Me quedé inmóvil —¿y qué con eso?—
—Si logras encontrarla, no la pierdas otra vez— se fue dejándome con más preguntas que respuestas y con el corazón desgarrado de siquiera imaginar la clase de madre que tengo y que siempre protegi sin dudarlo...