26. En marcha

1343 Palabras
Desde que Julen apareció con aquella conversación incómoda sobre su papá, las cosas se movieron distinto Liam aceptó a regañadientes contratar a una enfermera por miedo a ser descubierto pero sabía que era necesario su padre necesitaba alguien que lo cuidara y él necesitaba entender qué estaba pasando en esa casa. La enfermera se llamaba Reyna Campos, muy joven tenía apenas 26, tranquila, formal, sin demasiadas palabras, su hoja era impecable y Andrew como siempre fue el primero en opinar —Está sobrecalificada seguro dura un mes contigo y con tu madre— bromeó Liam solo sonrió a veces lo que parecía exagerado era justo lo que hacía falta el problema vino cuando Amanda se enteró —¿Una enfermera?— preguntó, sirviéndose café como si no le importara —¡no es necesario! Yo soy la encargada de cuidar de Bruno —No mamá— respondió él con tono neutro y tratando de controlar sus nervios —Solo quiero asegurarme de que esté bien atendido y también quiero que me ayude con algo más— le dijo —¿Algo más?— ella levantó la ceja, quizá preocupada —Necesito que cuide a papá mientras tú te ocupas de la organización de la primera fiesta de Duarte y Asociados— Amanda parpadeó confundida —¿Una fiesta?— eso sí llamo su atención y se quedó en silencio unos segundos midiendo sus palabras —Por supuesto hijo lo que necesites ¿Qué tipo de madre sería si no estoy para apoyar a mi hijo en sus triunfos?— al decir esto brillaron sus ojos, aceptó aunque no le gustó, no imaginaba que Liam lo había hecho a propósito, para mantenerla ocupada y lejos de lo que realmente quería averiguar En la oficina, las cosas iban bien Duarte y Asociados había ganado terreno rápido, en palabras simples, ayudaban a que el campo funcionara como una empresa moderna. Stewart el socio invisible más metódico era el que ponía orden, todo tenía su hora, su documento, su protocolo, por eso cuando conoció a Reyna Campos algo cambió, ella llevaba un vestido de algodón amarillo brillante con girasoles estampados que se movía a su alrededor como un aura, su cabello de un castaño salvaje y rizado parecía haberse peinado con el viento y en lugar de un maletín cargaba un bolso de tela del que asomaban una agenda de tapas gastadas y curiosamente una rama de lavanda también, llegó a pocos metros de Stwart y se detuvo pero no por respeto sino porque se le había desprendido una sandalia y en lugar de disculparse se rió —¡Mil disculpas!— dijo aunque su tono sugería que lamentaba más haber perdido el zapato que la tardanza —Es que el sol de la mañana me detuvo es completamente indecente lo bonito que es tuve que parar a verlo un momento le juro que tenía luz dorada— Stwart sintió que su impecable camisa de seda se ajustaba demasiado en el cuello, su mente habituada a clasificar y archivar se quedó en blanco el protocolo exigía que la despidiera de inmediato su puntualidad era sagrada, el sentido común le gritaba que esta mujer era un peligro operacional, pero entonces ella levantó la sandalia y se la puso de un golpe seco clavando sus ojos azules y completamente despreocupados en la figura rígida de Stwart. —Usted debe ser el señor Coleman, Julen me dijo que debía dirigirme con usted para los detalles y no se preocupe por los trece minutos de mi tardanza se los pagaré— dijo ella sonriente Stwart no respondió, por primera vez su vida el tic-tac obsesivo de su reloj de pulsera se ahogó en el sonido de la risa de ella su bolígrafo Montblanc se resbaló de sus dedos cayendo sobre el mármol sin que a él le importara recogerlo, había planeado reprenderla con una frase de diez sílabas que resumiera su falta, pero lo único que logró articular fue un sonido gutural, se encontró notando detalles irrelevantes como el color dorado rojizo que la luz creaba en sus rizos, la forma en que sus ojos brillaban con un desafío juguetón y la sensación de que a su lado sus reglas y sus cuadros parecían ridículamente pequeños y grises. —Bienvenida— logró decir y la palabra salió con un tono inusualmente suave Reyna sonrió y Stwart el hombre de la impecable lógica acababa de ser cautivado y completamente desarmado en trece minutos y una sandalia perdida.. le explicó los pormenores de su trabajo y le dió su número para que sea a el quien llame por cualquier eventualidad, Maya lo observaba divertida, estaba impaciente de que la chica se fuera para poder burlarse abiertamente de Stw y cuando por fin la chica se marchó, lo hizo —Te apuesto lo que quieras a que ya estás buscando una excusa para hablarle— le dijo mordaz y divertida —No digas tonterías— contestó Stewart sin verla —Es más, no se a lo que te refieres y tengo mucho trabajo— le dijo —Aja.. diselo al rojo de tus mejillas— le respondió Maya antes de empezar a caminar sin dejar de reírse Por otro lado Emilia se adaptaba rápido a su nueva vida, la finca era amplia, silenciosa y con árboles que daban sombra todo el día le gustaba despertar temprano, revisar los establos, caminar descalza por el pasto mientras el viento le despeinaba el cabello, era una rutina simple, pero la hacía sentir en control. Julen la acompañaba seguido y a veces también Leonor pero con Leonor había que tener cuidado, pues nadie podía verlas juntas aún.. En la ciudad, Daisy y Amanda seguían con su propio juego, Daisy insistía en estar cerca de Liam cada vez que podía ofreciendo “apoyo” o queriendo acompañarlo siempre. Amanda en cambio se había tomado muy en serio la organización de la fiesta, había listas decoradores, reuniones, incluso entrevistas con proveedores, si Liam quería mantenerla distraída, lo había conseguido Mientras tanto para Andrew el inversionista anónimo que financiaba parte de los proyectos empezó a ser más insistente, sus correos eran más directos y sus órdenes más específicas, nadie lo conocía en persona, pero su presencia se sentía en cada decisión grande, Liam lo notaba y aunque intentaba mantener la calma empezaba a preocuparse por lo que no sabía. Una noche, cuando todos ya se habían ido Liam se quedó revisando papeles, Reyna les había hecho llegar su primer informe y todo parecía normal, pero tendrían más información el día de su descanso en el que aprovecharía para llevar las muestras de Bruno a Stw para el laboratorio.. encendió un cigarro y se apoyó en el escritorio, tenía tiempo que no fumaba pero el estrés lo regresó a su viejo habito, pues su reflejo le devolvía una imagen que no terminaba de reconocer un hombre que había logrado tanto… y que aún no podía dejar de buscar lo que perdió..Emma, la recordaba a toda hora y la veía en todos lados, sabía que era imposible porque la mente tiene sus propias trampas.. lo que no sabía era que esa “trampa” estaba mucho más cerca de lo que creía y el estaba lejos de averiguarlo... Amanda se regocijaba del éxito de su empresa, que claramente no era suya pero ¿Quien la hacia entender? estaba emocionada por la gran fiesta que estaba planeando y lo mejor de todo es que tenía un gran presupuesto para hacerla, y una idea que tenía desde hace mucho, se le metió en la cabeza.. era tiempo de que Liam aceptara casarse con Daisy, de ese modo su fortuna sería mucho más grande, por lo que se determinó hacer eso posible pero Emilia y Stwart ya habían adquirido otro 15% de las acciones de Duarte y asociados, ellos no sabían que ahora su inversor era dueño de un 40% lo que la convertía en la socia mayoritaria, ellos eran dueños del 60% pero cada uno tenía un 30%, pero eso estaban a punto de sorprenderlos..
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