NARRADOR OMNISCIENTE
Amanda había empezado el día de buen humor, tenía el teléfono lleno de llamadas y un cuaderno con listas interminables de proveedores, decoradores, música, menú, invitados y muchas cosas más, pero antes que eso preparó las medicinas especiales de su esposo..
Reyna estuvo aprovechando todos los días para hablar con Bruno, le hizo saber que estaba ahí gracias a sus hijos y preguntándole entre líneas sobre sus visitas al doctor, pero estás no existían, lo que la hizo sospechar aún más sobre su estado de salud —Bruno me gustaría hacerle una pregunta, pero no quiero pasarme de la raya— le dijo Reyna con precaución y el asintió —¿Usted cree que su mujer quiera hacerle daño? No quiero alterarlo, pero sus medicamentos no tienen etiqueta y.. no lo se.. es...— la sorpresa de Reyna fue la falta de reacción de Bruno
—No te metas en problemas por mi muchacha, Amanda es peligrosa— le respondió el hombre con resignación
—Estoy aquí gracias a sus hijos ya se lo había dicho y créame cuando le digo que no me importa meterme en problemas, no soy una damisela en peligro y voy a ayudarlo, necesito su ayuda para conseguir una muestra de ese misterioso medicamento ¿cree poder con eso? También voy a sacarle unas cuantas muestras más, por qué es necesario yo estoy ganandome a la bruja de su esposa y se que pronto me dejara a cargo de sus medicinas— le dijo Reyna a Bruno con entusiasmo
—Gracias jovencita solo prométeme que no vas a arriesgar tu vida yo ya.. arruiné demasiadas— la chica solo sonrió y no tenía intenciones de hacer esa promesa y en ese instante fueron interrumpidos por Amanda
—Tu trabajo no incluye quitarle es sueño— le dijo con disgusto a Reyna
—Lo que pasa es que el señor Bruno se estaba quedando dormido y aún no se toma su medicamento por eso lo mantuve despierto— le dijo sonriente y confiada, para Amanda eso no pasó desapercibido y lo agradeció en silencio, le estaba gustando esa chica por qué no hacía preguntas
—Bien— dijo solamente pero sin hacerle gestos, Bruno y Reyna se dieron cuenta que el plan estaba funcionando —Tomalas rápido por qué tengo que regresar a la organización— el evento de Duarte & Asociados iba a ser la primera gran fiesta de la empresa y ella pensaba usarla para “poner a su hijo en el mapa social" o al menos eso decía, la verdad era que tenía otra idea en mente.
—Daisy, cariño tráeme el catálogo de flores por favor— dijo Amanda desde la terraza, con su bata de seda color vino.
—Aquí está Amanda— respondió Daisy acomodándose frente a ella con una sonrisa un poco tensa.
—¿Qué opinas de las hortensias?— preguntó Amanda hojeando las páginas sin mirarla —Siempre me parecieron elegantes, discretas… aunque las rosas rojas también dicen mucho ¿no crees?—
Daisy sonrió, sabiendo que la conversación iba a otro lado —Depende de lo que quiera transmitir—dijo —Las rosas son más románticas— le dijo la chica
—Exactamente— la mujer mayor levantó la vista con esa mirada que lo decía todo —Y hablando de romance Liam ha estado muy concentrado últimamente necesita un pequeño recordatorio de que no todo en la vida es trabajo— y la vió con una sonrisa algo escalofriante
Daisy rió incómoda —No creo que quiera distraerse Amanda lo noto… distante— respondió
—Eso es porque nadie lo ha intentado bien— dijo Amanda segura —Escúchame mi vida a los hombres se les gana con presencia no con palabras si tú estás ahí en cada evento con él, acompañándolo, eventualmente se acostumbrará y cuando se acostumbre, te necesitará— le dijo Amanda
Daisy bajó la mirada dudando —¿Y si no? Ya me cansé de rogarle y que me ignore cualquiera pagaría por estar a mi lado— le dijo, Amanda dejó el catálogo sobre la mesa y le sonrió con una calma que daba miedo
—No existe el “si no” cariño, solo hay que saber esperar el momento correcto y esta fiesta va a ser perfecta para eso— le aseguró
—Lo mismo dijiste en la de máscaras Amanda y ya pasó más de un mes de eso y no funcionó, terminó cogiendose a cualquier otra y en el jardín ¡Yo no merezco eso!— Afirmó Daysi
—Son hombres, no saben lo que quieren amor, tu debes mostrarselo ¡son la pareja perfecta!— Amanda claramente estaba manipulando a Daysi aunque la rubia ya no estaba tan convencida..
En la oficina, el ambiente era completamente distinto, Andrew y Liam discutían sobre un proyecto de expansión con productores de ganado, había carpetas por todos lados y el olor a café llenaba el aire —Necesitamos cerrar el trato antes de que termine el trimestre— dijo Liam revisando un documento —Los números de San Antonio no van a esperar—
—Sí, sí pero antes explícame algo— dijo Andrew apoyándose en el escritorio con una sonrisa —¿Es verdad? tu mamá anda diciendo que te casas por fin...—
Liam levantó la vista con una ceja arqueada —¿Qué?—
—Lo que oíste lo comentó en público, frente a todas esas amigas que dice que tiene y Daisy casi se atraganta— se burló Andrew
Liam soltó una risa corta cansada —Debería ponerle un bozal— dijo evidente molesto y sin darse cuenta que lo dijo en voz alta
—¿A Daisy o a tu mamá?— preguntó Andrew con tono burlón
—A las dos— respondió Liam dejando los papeles a un lado —No tengo tiempo para tonterías—
Andrew lo observó un momento antes de hablar más serio —Solo te lo digo porque la gente empieza a hablar y ya sabes cómo son los inversionistas cuando huelen chisme—
Liam suspiró —No necesito más ruido, con los informes del invisible ya tengo suficiente—
—Y hablando de eso— dijo Andrew —Parece que pronto tendremos el capital para adquirir la parte de nuestro inversor—
Liam levantó la vista entusiasmado —¿de verdad? ¿seremos dueños absolutos?—
—Bueno, quedará el 15% que dividimos a los clientes que confiaron en nosotros— le dijo pero eso no impidió que en el rostro de Liam se formara una sonrisa por primera vez genuina
—Son excelentes noticias hermano—dijo
A media tarde en la finca Stone, Stwart estaba revisando informes cuando escuchó un golpecito en la puerta —¿Puedo pasar?— preguntó una voz suave
—Adelante— respondió sin levantar la vista, Reyna entró con un contenedor especial en la mano y una sonrisa amable
—Traigo las muestras del señor Duarte, el laboratorio las necesita mañana a primera hora—
—Pensé que me pedirías que fuera por ellas—dijo él sorprendido.
—Podría, pero es mejor así para que Amanda no vaya a darse cuenta, uno nunca sabe—respondió ella con naturalidad —Además quería conocer este lugar, la gente dice que ahora está muy diferente y eso es gracias a Julen—
Stewart levantó la vista —¿Ah sí? ¿Y qué piensas?—
—Que usted es un hombre muy serio y que no sonríe ni aunque le paguen— dijo ella riendo, el trató de mantener la compostura
—Pues… no suelo cobrar por eso y me refería al lugar— le dijo incómodo
—Entonces debería hacerlo de vez en cuando ¡es gratis!— replicó ella antes de salir dejando el aire lleno de lavanda
Maya que había estado observando desde el pasillo soltó una carcajada apenas se fue Reyna —Te dejó sin aire, ¿verdad?— se burló
—Cállate Maya— ordenó Stw
—¿Sabes qué? A ti te hace falta una buena follada— dijo ella sonriendo mientras se alejaba
Esa noche Amanda y Daisy fueron a cenar con una decoradora para afinar detalles del evento, entre copa y copa Daisy mencionó algo sin pensar —Intente averiguar quién fue la zorra que se atrevió a tocar a Liam, pero todos estaban tan preocupados en hablar de la insípida mujer esa que les compró el edificio, la tal Emilia Stone y nadie vió nada— hizo su habitual berrinche
—Y ¿que decían de esa insípida?— preguntó Amanda con particular interés
—Pues que compró una finca muy grande y la lleno de los mejores ejemplares, que está abriendo su empresa aquí y está ofreciendo muchos trabajos tontos para gente tonta que se deja impresionar por unas cuantas monedas— hablo Daysi desde la envidia, Amanda había escuchado algunos rumores, pero ahora cobraban fuerza y empezó a preguntarse si había elegido a la candidata correcta para su hijo...