POV LIAM
Recuerdo claramente y palabra por palabra la tarde en que le dije a mamá que necesitaba la firma de Julen..
FLASHBACK HACE DOS DÍAS
Entré a la casa con mi portafolio lleno de papeles pero solo un juego pesaba más que cualquier carga que hubiera llevado antes. Ella estaba en el jardín, tomando té como siempre hacía en lugar de acompañar a papá, pero al verme, dejó todo a un lado y me miró.
—¿Qué pasa, Liam? ¿Ya se concretó la venta? ¿Cuando te van a dar el dinero?— preguntó con una calma que yo no sentí, odiaba tanto de verdad esa mald¡ta obsesión por el dinero
Respiré hondo y fui directo —Necesito la firma de Julen para poder avanzar con la venta—
Por un instante, su rostro se congeló pude ver cómo sus ojos se agrandaban el aire pareció faltar por un segundo pero no dijo nada, sólo se llevó una mano al pecho como si intentara calmar un latido acelerado —¿Estás seguro? ¿Eso por qué?— preguntó con voz baja, intentando sonar tranquila.
—Sí— contesté —Ambos somos responsables legales en partes iguales ante la ausencia de papá y la de él es la única firma que falta— Ella asintió lentamente, pero su rostro había perdido el color el miedo seguía ahí palpable en su silencio lo podía ver claramente ¿Pero por qué?
—Esta bien avísame cada paso— me dijo y volvió a tomar su taza de té e ignorar mi presencia, quería que me fuera, pero yo, no entendí su reacción
FIN DEL FLASHBACK
Entré en la sala de la casa de mis padres con la carpeta en la mano y una mezcla de cansancio y resignación en el pecho, Emilia había conseguido la firma de Julen no sabía cómo, ni dónde, ni siquiera si había hablado con Julen directamente, simplemente, la firma estaba ahí y era lo único que faltaba, ahora no quedaba nada que impidiera la venta..
—La firma está— dije con voz neutral, mi madre estaba acompañanda de Daisy, noté de inmediato esa tensión en su rostro esa mezcla de miedo y nerviosismo que se molestaba en ocultar, pero fallaba —Emilia se encargó de eso— suspiró y me pareció muy extraño..es como si se hubiera quitado un gran peso de encima.. ¿Pero cuál?
—Hola Liam, me da mucho gusto verte— hablo Daisy y educadamente saludé y la ignoré luego de eso
—Ustedes... tu y Julen… ¿Estuvieron en contacto?— preguntó con voz baja, casi temblorosa
Fruncí el ceño pero no contesté sabía que mamá temía que ese encuentro despertara algo que nos podría complicar más la vida pero yo sólo quería que todo acabara.
—Lo único que importa es que la venta puede avanzar— dije recogiendo la carpeta —ya no hay nada que lo impida— ella asintió pero sin dejar de mirarme buscando quizá algo en mi, pero yo solo fruncí el ceño de nuevo y salí de ahí.. ahora tenía que preparar todo para la venta...
—¡Liam! ¡Espera hijo! ¿por qué no te quedas?— fingí que no la escuchaba y salí de ahí tan rápido como llegué
NARRADOR OMNISCIENTE
El día había llegado Emilia no estaba segura de si sentir alivio o una punzada de nervios en el estómago después de días de papeleo llamadas y silencios incómodos junto a recuerdos que se colaban en su mente sin permiso, por fin el contrato estaba listo y todas las firmas necesarias habían sido reunidas no había vuelta atrás, solo quedaba el último paso la entrega formal en presencia del hombre que había sido testigo de la caída de Emma Solís y ahora sería pieza clave en el ascenso de Emilia Stone.
Stwart Coleman no era cualquier persona había sido un socio estratégico de Emilia y un aliado cercano que ayudó con a que la empresa se volviera indestructible pero también había visto desde su asiento privilegiado cómo el poder, la arrogancia y las decisiones egoístas llevaban a miles a fracturarse, Emilia lo recordaba vagamente de aquellas reuniones a las que alguna vez había asistido, cuando aún no era lo que es ahora, lo recordaba como un hombre serio, elegante, de pocas palabras pero mirada afilada y esa mañana se enteró que él mismo vendría a entregarle los documentos, él en persona.
—¿Y por qué tanto interés de pronto?—murmuró Emilia frente al espejo mientras ajustaba el blazer beige que había elegido, su reflejo le devolvió a esa mujer que aún le resultaba un poco ajena, segura, sofisticada, con un aire de misterio... Emilia Stone... No Emma.
La respuesta llegó rápido quería ver al causante de todo a Liam Duarte, quería ponerle rostro al hombre que había sido la fuente del sufrimiento de aquella muchacha ingenua que muchos creían muerta en vida y quizás de paso quería comprobar que Emilia era tan fuerte como aparentaba.
El encuentro no tardó el hotel donde se reunirían estaba preparado para ese tipo de citas, discreto, lujoso sin excesos, con ventanales enormes que dejaban ver la pequeña ciudad desde arriba, Emilia llegó puntual, pero Stwart ya la esperaba, el hombre era bien parecido, atractivo por dónde lo vieran y conservaba ese porte de quien sabe siempre dónde está pisando, se levantó para recibirla y ella, con la calma de quien domina el escenario, extendió la mano.
—Stw— saludó con voz firme —Gracias por venir en persona—
—¡Em! déjate de formalidades y dame un abrazo— respondió él con una ligera sonrisa cortés y ella así lo hizo —Soybyo el que agradece, este tipo de acuerdos merecen algo más que un correo electrónico además…— la miró de arriba abajo como midiendo si lo que veía era real —tenía curiosidad y lo sabes corazón—
Emilia no se inmutó, estaba acostumbrada a esas miradas y a la manera en que Stw le hablaba solo a ella, a esa mezcla de duda y admiración y conste que la mujer que había regresado del polvo y la humillación no se dejaba leer tan fácil.
Se sentaron frente a frente, la carpeta de documentos sobre la mesa, un café para cada uno pero antes de que comenzaran a hablar del contrato, la puerta de su reservado se abrió, Emilia lo sabía pero fingió sorpresa.. era parte del juego.
Liam Duarte entró de traje oscuro, corbata perfectamente anudada y con esa presencia que aún conseguía alterarle la respiración aunque no quisiera admitirlo, Stwart Coleman giró la cabeza hacia él y sonrió con un destello en los ojos
—Ah, perfecto... Justo la persona que quería conocer— dijo solo para que ella escuchara poniéndose de pie, Emilia hubiera querido reír a carcajadas, pero se contuvo Liam arqueó una ceja confundido al principio, hasta que su mirada se posó en Emilia y entonces todo en él cambió, el aire en la habitación pareció comprimirse ella sostuvo el contacto visual retándolo sin palabras.
—Señor Duarte, me imagino— continuó Stwart, estrechando su mano —tenía muchas ganas de verlo en persona he escuchado tanto de usted...—
—¿Ah, sí?— respondió Liam sin apartar los ojos de Emilia su tono era frío, casi automático había visto el acercamiento entre ellos y por alguna extraña razón no le gustó lo que sintió —Espero que hayan sido cosas buenas—
—No tiene idea— contestó Coleman, con una leve ironía.
Emilia aprovechó ese instante para intervenir, quería recuperar el control de la escena antes de que el pasado se tragara el presente.
—Creo que lo importante hoy es que los documentos están en orden y que a partir de esta firma todo queda cerrado— dijo, apoyando la mano sobre la carpeta
—Que tal señorita Stone, un gusto verla de nuevo— saludó Andrew
Liam por fin la miró de frente como si recién se diera cuenta de que hablaba, había algo en su expresión un temblor casi imperceptible en la mandíbula como si se debatiera entre la rabia, la confusión y la necesidad.
—¿Todo queda cerrado?— repitió él con un matiz que solo Emilia pudo captar.
Ella no se dejó arrastrar sonrió con calma, una sonrisa medida que ocultaba demasiado.
—Exacto, cerrado— confirmó ella
Coleman observaba la tensión entre ambos con un interés apenas disimulado, era evidente que la historia iba mucho más allá de un contrato o una empresa y aunque ya tenía todos los detalles podía ver que ese instante era mucho más grande de lo que parecía en cambio Andrew estaba emocionado por la venta, pues esa entrada de dinero era indispensable para llevar a cabo el nuevo negocio en el que ambos serían socios, se procedió a la firma, las plumas deslizaron sobre el papel cada rúbrica como un golpe seco en la mesa, Emilia sintió un cosquilleo extraño como si cada firma arrancara un pedazo de lo que alguna vez fue Emma y al mismo tiempo reforzara el muro que había construido como Emilia, Liam firmó sin decir palabra aunque la mano le tembló apenas y Coleman satisfecho, cerró la carpeta con cuidado.
—Bien— dijo acomodándose en el asiento —Oficialmente, con esto comienza una nueva etapa para algunos será un triunfo, para otros… el principio— sonrió con sorna
La frase quedó flotando Emilia se inclinó hacia atrás en la silla, cruzando las piernas con un gesto de absoluta seguridad.
—Entonces brindemos por eso— propuso, levantando su taza de café como si fuera una copa.
Liam la miró como si intentara descifrarla y en silencio levantó también su taza.
El juego apenas comenzaba y ninguno de los dos estaba preparado para lo que venía...