6. Soluciones

1480 Palabras
NARRADOR OMNISCIENTE Emilia no era de las que se quebraban fácil, pero esa noche… esa noche dolía más de lo que estaba dispuesta a admitir apenas cerró la puerta del departamento, aventó los tacones como si fueran grilletes, caminó descalza hasta la cocina, sirvió vino sin mirar la etiqueta y lo bebió como si fuera agua solo entonces se permitió cerrar los ojos y dejar caer los hombros. Maya llegó sin avisar ella no cambió con el pasar de los años, entró con la llave que Emilia le dio tiró su bolso en el sillón y se quedó parada en la sala mirándola desde lejos. —¿Tan mal estuvo?— preguntó Emilia se encogió de hombros, sin girarse —¿Qué opinas tú?— dijo, dando otro trago. Maya suspiró, caminó hacia ella y le quitó la copa de las manos —Opino que necesitas hablar y no con el vino sino conmigo porque te conozco y sé que cuando te quedas callada es porque algo te está comiendo viva, puedes engañar a todos menos a mi querida— Emilia la miró, se quedó en silencio unos segundos y luego soltó —Necesito encontrar a Julen— Maya parpadeó porque no lo esperaba, no así tan directo —¡¿Qué?! ¿Por qué? ¿Qué tiene que ver ese imbéc¡l con todo esto?— —Todo… el trato con los Duarte no puede cerrarse sin su firma… aunque no lo quiera, voy a tener que verlo— Maya cruzó los brazos se dejó caer en una de las sillas como si de pronto todo pesara más —No entiendo cómo después de todo… después de lo que pasó ese día, tengas que volver a enfrentarte a ellos ¿No fue suficiente?— Emilia se sentó frente a ella se veía cansada, no solo del día sino de años —Nada fue suficiente Maya.. ni irme, ni cambiarme el nombre, ni volver hecha una mujer que no reconoce ni el espejo… ellos todavía están ahí en cada paso que doy— dejó salir un suspiro Maya bajó la mirada —¿Y Liam?— preguntó en voz baja. Em tragó saliva —No sabe quién soy y no pienso decirle al menos no todavía, pero algo en él… creo que sospecha… no sé, es como si no pudiera mirarme sin tratar de descifrarme y porsupuesto que no voy a esperar a que el busque a Julen— le respondió —¿Y tú? ¿Puedes mirarlo sin romperte?— Emilia sonrió con tristeza —hablando de Liam es a ratos, a Julen lo único que quiero es matarlo— El silencio se instaló entre ellas como un tercero incómodo, Maya lo rompió primero —¿Qué piensas hacer?— —Buscar a Julen necesito su firma, pero también necesito respuestas, siempre me quedé con la duda, Maya… Él sabía la verdad y nunca la dijo.. ni una palabra.. solo se fue— se podía sentir el dolor en sus palabras —¿Y crees que ahora sí lo hará? ¿Que después de años te dará lo que no te dio cuando más lo necesitabas?— dijo Maya con el ceño fruncido —No lo sé pero no puedo dejar caer este trato por orgullo es mi oportunidad y si tengo que enfrentar fantasmas lo haré pero con los ojos abiertos— hablo Emilia con determinación Maya se levantó y caminó hasta el ventanal, miró las luces de la ciudad como si buscaran respuestas ahí —Mi primo vive en Dallas, Julen estuvo en contacto con él hace un tiempo puedo intentar localizarlo, pero no te prometo nada— Emilia se levantó también y caminó hasta ella agradecida de no haber tenido que pedírselo —Solo quiero una oportunidad Maya, para mirarlo a los ojos y decirle que no soy la misma que ya no puede callar ni manipular nada— Maya giró hacia ella —¿Y si lo hace? Si vuelve a jugar contigo ¿Estás lista para eso?— quiso saber Maya Emilia asintió. —Sí porque ahora no me afecta igual, ahora soy yo la que decide cuánto daño me hacen— Maya la abrazó después de verla fingir fuerza, la abrazó como si aún fuera la Emma que lloraba en su cama esa misma noche en que su vida se vino abajo... —Te prometo que si ese id¡ota vuelve a lastimarte, yo misma le vuelo los dientes, iré yo, no es momento de que te descubran, si lo hace lo primero que hará será venir corriendo a decirle a todo el mundo quien eres.. hablaras con el hasta que tengamos su firma en ese documento— Em rió entre lágrimas. —Eso me lo dijiste la primera vez— le recordó de aquel momento en el que le prometió romperle la cara a Liam si le hacía daño —Y lo hice, te lo juro puedes investigarlo, ahora también lo digo en serio, ahora más que nunca— le aseguró Maya y en ese abrazo, Em dejaba de ser Emilia Stone por unos minutos y volvía a ser simplemente una mujer rota que por fin había dejado de huir, porque a veces el verdadero poder no está en la venganza ni en los contratos firmados… sino en volver a contar tu historia desde el principio, con la voz firme, la mirada limpia y Em estaba lista.. —Esta bien— le dijo luego de un rato en silencio —No seré yo quien consiga esa firma, pero lo enfrentaré tarde o temprano— aseguró Em —Aún no me acostumbro a verte así, tan decidida, tan diferente... pero me encanta— le respondió Maya —Déjame hacer una llamada para arreglar todo eso no seremos nosotras quien vaya a Julen, no hay que levantar sospechas por ahora— le dijo Em a Maya Dos días después, el reloj marcaba las tres de la tarde cuando Stwart Coleman cruzó el umbral de la elegante firma de arquitectura de Julen en Dallas, sujetaba con firmeza un portafolio, su único acompañante en aquella reunión de aparente formalidad sin perder tiempo tocó suavemente la puerta y esperó, una voz grave, firme y distante le respondió. —Adelante— Al entrar, Stwart se encontró con un hombre cuya presencia imponía, lleno de tatuajes visibles en el cuello y brazos, Julen levantó la vista de sus documentos sin mostrar sorpresa ni emoción pero con una mirada que escrutaba a Stwart con detenimiento —¿Stwart?— preguntó con tono seco y sin sonrisa —¿Cómo puedo ayudarte? es obvio que no buscas mis servicios de arquitectura— —Buenas tardes señor Duarte— respondió Stwart con voz neutra extendiendo la mano en señal de presentación —Soy Stwart Coleman vicepresidente y representante de Stone Corp he sido enviado para presentar documentación que requiere su firma para formalizar la venta de ciertos activos, autorizada por su hermano— le dijo con seriedad Julen frunció ligeramente el ceño, dejando entrever una mezcla de sorpresa y desconcierto —No he tenido noticias de mi familia ni de la empresa en más de cuatro años— murmuró, casi para sí mismo —Esto es... inesperado— —Entiendo— contestó Stwart sin variar el tono —La urgencia del trámite ha requerido esta gestión directa y no hay margen para demoras, al estar su padre incapacitado para gestionar la venta, usted y Liam necesitan firmar— Julen se inclinó hacia adelante tomando los documentos con una mano firme pasó las páginas con ojos críticos, sin dejar que la expresión del rostro revelara sus pensamientos, mientras Stwart permaneció erguido al lado del escritorio midiendo cada segundo consciente de que aquel encuentro debía ser breve y sin fisuras.. Después de unos minutos Julen alzó la vista y con un movimiento seco firmó los papeles, su mirada no se suavizó —He firmado— dijo, recogiendo los documentos con cuidado —Espero que esto concluya lo que debe— Stwart asintió recogiendo el portafolio con la misma formalidad con la que había llegado —Le agradezco su tiempo señor Duarte— Julen lo acompañó hasta la puerta con la misma expresión impasible, una vez fuera Stwart sintió el peso de la incertidumbre en el aire porque sabía que aquella firma no era un final, sino un punto de partida porque mientras se alejaba, no pudo evitar preguntarse ¿Por qué accedió así de fácil? ¿Por qué no hizo preguntas? eso no era normal y fue lo que le advirtió que tendrían noticias de Julen nuevamente y no sabía que tanto iba a gustarle eso a Emilia... por lo pronto se preparó, por qué iba a ir a buscar a su amiga, no iba a perder la oportunidad de conocer al pendejo que se atrevió a romper el corazón de Em...
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