5. Recuerdos

1506 Palabras
POV LIAM Dos días después volvimos a encontrarnos porque era momento de dejar ir parte de mi patrimonio para intentar salvar lo que queda de él.. Llegué y entré a la sala de juntas con un hueco en el estómago, me dolía tener que hacer esto, pero al verla esa inquietud se me hizo más grande Emilia Stone lucía sencillamente perfecta, algo en mi se removió no sé por qué inevitablemente pensé en mi Emma, ella me saludo educadamente pero sin sonreír y yo como pude correspondí al saludo.. —¿Alguna vez has tenido la sensación de que conoces a alguien, pero no sabes de dónde?— le pregunté, sin pensar demasiado. Ella se giró y me miró con calma —Todo el tiempo pero a veces no es la persona, es la culpa— respondió ella —¿La culpa?— me pareció extraña su respuesta —Sí, la gente tiende a buscar caras conocidas cuando arrastra algo que no resolvió— dijo con tranquilidad, me dejó callado ni siquiera sé si lo dijo por mí… o por ella, pero supe que había algo detrás de sus palabras y por alguna razón me incomodó, no sé quién es Emilia Stone no sé por qué me resulta tan difícil olvidarla después de cada reunión, pero eso me molesta más de lo que debería... ya no se ni lo que pienso, es verdad que la culpa me está matando tanto como la ausencia de Emma pero cada que veo a Emilia y que me mira sin miedo o habla como si supiera lo que callo... no puedo evitar recordar a mi Emma a la que le arruiné la vida una vez pero solo después de que ella hiciera lo mismo, amé a Emma con el corazón pero ella me traicionó de la peor manera y aún después de eso, jamás he podido olvidar su hermosa sonrisa.. sus hermosos ojos verdes —Le daré a mi abogado el contrato para que lo revise, si todo está bien en unos días estará resuelto, es todo por ahora, tengo que buscar un asistente en este lugar.. o mandar traer uno, no lo sé aun— me dijo con esa frialdad que siempre la acompaña, se levantó y se encaminó sin despedirse.. —¡Buenas tardes, un momento por favor!— Andrew, mi mejor amigo, socio y también abogado, entro apresurado a la sala de juntas antes de que ella pudiera irse... NARRADOR OMNISCIENTE La sala de juntas estaba en silencio, de ese silencio incómodo de respiraciones contenidas y tazas de café que se enfrían sobre la mesa por qué claramente nadie las va a beber, Liam miraba el documento frente a él, sin realmente leerlo, su vista pasaba por encima de las letras como si fueran parte del fondo pero su mente estaba en otra parte, en Emilia. Emilia, estaba sentada al otro lado de la mesa con la espalda recta los labios pintados de un tono suave y elegante y una camisa blanca que no hacía más que reforzar lo que él ya sospechaba desde la primera vez que la vieron, no era cualquier CEO había algo en ella... una firmeza tranquila, una seguridad que no nacía de la arrogancia sino del conocimiento absoluto de quién era y eso confundía más a Liam que cualquier cosa.. Ella hablaba, con esa voz serena y directa, sin adorno innecesario estaba acostumbrada a tomar decisiones, a que la escucharan, a que no la interrumpieran y él no podía dejar de mirar sus manos, las uñas cortas y bien decoradas, el gesto medido con el que pasaba las páginas, como si todo estuviera calculado, todo menos lo que él sentía. —¿Entonces? pensé que solo faltaba revisar y firmar— dijo Emilia, cruzando una pierna sobre la otra —Sí, claro— intervino Andrew, el abogado de Liam —Pero hay un detalle, este tipo de acuerdos necesita la firma de ambos representantes legales.. tu padre está incapacitado Liam... tu hermano.. tu estás aquí en nombre de tu padre, pero Julen...— decía Andrew sin llegar al punto, sabía lo que eso representaba para Liam y no fue capaz de continuar, supo por la mirada de su amigo que el entendió, el aire se congeló un poco, como si alguien hubiese bajado la temperatura de golpe, Liam no respondió de inmediato, se removió en su silla, tragó saliva y desvió la mirada hacia el ventanal... Julen, no lo había nombrado en años, ni siquiera en pensamientos, era como si se hubiese borrado a propósito. —Julen ya no está involucrado en la empresa— dijo al fin, en tono seco —No desde hace mucho— —Legalmente, sí— aclaró el abogado, sin intenciones de ser parte del drama familiar, pero obligado a decirlo —Ambos siguen siendo los representantes por igual y... necesitamos su firma para esta transacción Liam— Emma no dijo nada por unos segundos, lo miró con esa misma cara impasible que había aprendido a perfeccionar, la de quien recibe un golpe y lo digiere en silencio, años atrás habría dejado ver algo, hoy solo ajustó el blazer y murmuró —Entiendo— Pero por dentro no entendía nada, bueno sí, en parte sabía lo que implicaba, ver a Julen era volver al lugar donde todo comenzó a romperse, donde todo se interpretó mal y donde sin que ella hiciera nada, se le clavó un cuchillo en la espalda y encima se lo pusieron en las manos, Liam se incorporó levemente con la incomodidad pintada en la mandíbula apretada. —Puedo intentar hablar con él— dijo, sin mucho convencimiento —No tengo problema en contactarlo directamente— mintió, ella lo miró como si le hablara en otro idioma. —si este trato depende de él, no voy a esperar a que aparezca por arte de magia... también necesito saber en qué me estoy metiendo— Liam no contestó su estómago se revolvió con esa sensación extraña, Emilia era todo lo que Emma había querido ser ¿O era al revés? ¿Y si solo estaba proyectando? —Está en Dallas— dijo, bajando la voz —tiene una pequeña firma de arquitectura y no habla con nadie de la familia, si logramos que te responda..será un milagro— dijo Andrew Ella se encogió de hombros —Yo puedo ir a buscarlo, tengo un negocio que cerrar allá— mintió con mucha seguridad —Me gustan los retos— sonrió falsamente Andrew murmuró que enviarían los papeles por duplicado y que prepararía una nueva copia con los espacios de firma adecuados y todos comenzaron a levantarse, menos Liam él seguía sentado, como si no estuviera listo para salir de esa sala, como si una parte de él necesitara decir algo más pero no lo hizo. Emilia se fue con el estómago hecho un nudo, pero tenía que ser ella quien lo viera primero, el quizá si iba a reconocerla y no estaba dispuesta a eso, por lo que decidió encargarse de obtener las firmas necesarias.. Más tarde, solo en su oficina Liam apoyó los codos sobre el escritorio y se frotó la cara con ambas manos, había algo que no podía dejar de darle vueltas, esa mujer lo desconcertaba, recordó la noche en que Emma desapareció cuando de pronto todo cambió, las fotos, los mensajes, el escándalo, las pruebas "irrebatibles" de que ella lo había engañado con Julen.. su hermano. Julen nunca lo explicó, solo le dijo “que era un reverendo imbéc¡l” y eso fue peor, porque si lo hubiera negado, Liam habría tenido una excusa para perdonarlo pero se quedó en silencio y Emma desapareció, no hubo despedidas ni hubo confrontación, solo vacío y un silencio tan grande que no cabía en ningún cuarto. Y ahora, esa mujer.. esa mujer que no era Emma pero caminaba como ella, lo miraba como ella, decía ciertas frases con el mismo tono con la misma forma de arrugar la nariz que él tanto extrañaba, lo estaba volviendo loco.. ahora todo le recordaba a ella, incluso más que antes... Emilia, por su parte, salía del edificio con paso firme, se metió en el coche y se quitó los tacones apenas cerró la puerta, el chofer la miró por el retrovisor acostumbrado ya a sus silencios, ella no habló sacó el teléfono y empezó a buscar contactos en común, sabía que Maya tenía un primo que trabajaba en una consultora en Dallas si alguien podía conseguirle una cita con Julen Duarte, era él. No le temía a Julen, le temía al pasado, a cómo dolía aún cuando creías haberlo dejado atrás, pero si para firmar ese contrato necesitaba verlo a la cara, lo haría y lo haría bien. Porque Emma Solís ya no existía, la Emma que lloraba que se hacía pequeña para complacer y que aceptaba culpas que no eran suyas se quedó en el altar aquel día. La mujer que iba a ver a Julen era Emilia Stone, y Emilia no huía de nadie..
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