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1220 Palabras
En pantalla se observó a un muchacho joven vistiendo un traje con corbata, su mirada parecía mostrar culpa y dolor, y tenía una línea de sangre desde su frente hasta la mandíbula y manchaba su cuello y la camisa. La imagen le pareció familiar a Kesean. —Lo siento — dijo con voz ronca para mirar al suelo, se notaba atormentado —, Vicenzo. Luego se mostró a otro hombre, también vestía traje, su cabello estaba bien peinado hacia atrás y no parecía estar herido. —Está bien — contestó este como comprendiendo —, no tienes opción. El primer joven le miró con ojos muy abiertos, impactado y angustiado, para luego volver a bajar la mirada, lágrimas corrieron por su rostro perturbado. —Bien — exhaló la palabra, tan angustiado y perturbado que no era capaz de mostrar expresiones en su rostro más que la de un profundo dolor —. Tomaré una decisión y no me arrepentiré. Vicenzo apartó la mirada. El joven en cuestión miró a un palo de hockey en su mano, luego lo sujetó con más fuerza y determinación y dio un paso torpe hacia adelante. La imagen mostró a cuatro personas en la sala, en una esquina estaba el joven, a unos metros frente a él estaba Vicenzo arrodillado, y hacia la derecha del joven estaba otro más fornido sujetando a una mujer. El joven dio más pasos hacia adelante, levantó el palo de hockey hacia atrás tomando impulso y cuando pareció que iba a golpear a Vincenzo, cambió de dirección e intentó golpear al joven fornido a derecha, pero falló. Allí se cortó el video y Kesean recordó. El aire abandonó sus pulmones. ¿De qué iba todo eso? ¿Qué era lo que estaba pasando? —Había visto eso — informó de inmediato —, ese video lo vi en el segundo aniversario de la muerte de Kerensa. —¿Qué? — preguntó el señor mayor asombrado — ¿Cómo que lo viste? ¿En dónde? Kesean cerró los ojos un momento intentando recordar. —Creo que fue regresando de clases — informó él aun recordando —, esto… yo iba en el autobús a casa para reunirme con mis padres y… — abrió los ojos al tener una imagen completa —… un chico se sentó a mi lado y él estaba viendo esa escena en una tableta con volumen muy alto y alcancé a verlo. Lo recuerdo porque él chico estaba disfrazado como un personaje de Shingeki no Kyojin y además me preguntó qué tal me había parecido y me insistió en que lo viera después, pero nunca lo hice.             Todos se quedaron en silencio un par de segundos como procesando la información.             —¿Cuál es el contexto de la escena? — preguntó el agente Lennon.             —Bueno —contestó Víctor —, el joven que estaba herido y con el palo de Hockey era Han seo — informó él como eufórico —, supongo que deberíamos enfocarnos en él.             —Muy bien, ¿pero qué se supone que está pasando allí? — preguntó la morena — Al menos de forma general, no vayas a explicarnos toda la serie.             —Sí, comprendo — asintió hacia ella —. Bueno, Han Seo es hermano del joven que se veía más fuerte — abrió los brazos representándolo —, y este le estaba obligando a matar al hombre que estaba arrodillado, que es Vincenzo. Pero Vincenzo era más un hermano para Han Seo que el otro, porque este lo torturaba y maltrataba. Así que por eso Han Seo se lanzó en contra del que lo torturaba y prefirió morir él antes que matar a Vincenzo, a quien consideraba su verdadera familia.             Kesean sintió un escalofrío en su espalda y algo ardió en su pecho y garganta. —Entonces es como decir que estaba siendo obligado a matar a quien quería de verdad como a su hermano, pero decidió no hacerlo — analizó la morena. —El mensaje tiene que estar en el diálogo — analizó el agente Lennon —, quien dejó esta pista quería que viéramos desde el punto de Han Seo. —El personaje pedía disculpas a Vincenzo — indicó el otro señor rubio que no había hablado hasta el momento —, Vincenzo dijo que estaba bien porque no tenía opción y entonces Han Seo respondió que tomaría una decisión y no se arrepentiría. —La persona que dejó este video está dándonos un mensaje — indicó Zoe —, el mensaje de que tomó una decisión y haría lo que tuviese que hacer.             Las ideas golpearon la mente de Kesean de forma precipitada, lo analizó todo muy rápido, pero no quería creerlo, no podía llenarse de una falsa esperanza.                           —Kers vio este video en el aniversario de la muerte de su hermana — recapituló el agente Lennon colocando ambas manos sobre el escritorio —, luego Kers está en la cafetería, escucha una canción que su hermana le cantaba, recibe una nota con algo que solo ella le decía, él salió buscándola, la cafetería explotó, luego encontramos una caja de tinte que Kerensa solía usar y que hizo a Kers comprarle, y dentro deja la nota para que vea de nuevo un video que ya se le había mostrado años antes — la mirada del agente Lennon pasó a todos en la habitación —. Y estamos detrás de una organización con ideales retorcidos que se caracteriza por ataques terroristas.             —Creo que esto es más que obvio — declaró el señor mayor.             —Sí — confirmó el agente Lennon —. Kers, creo que tendrás que ser fuerte para lo que te voy a decir, pero perseguimos a esta organización desde años atrás — explicó él con expresión seria — y se caracterizan por hacer que sus integrantes finjan su muerte antes de unirse a ellos.             Kesean se quedó inmóvil, sin aliento.             ¿Qué estaba escuchando?             —Kers, creo que tenemos en nuestras manos la probabilidad de que tu hermana esté viva y haya estado en la cafetería esta tarde — concluyó el agente Lennon.             Pero…             —No — negó Kesean sin creerlo —, no es posible — trató de controlar el temblor de sus manos —. Yo vi el cuerpo de mi hermana, vi su c*****r, ella murió… —Está bien, es mucho para procesar — consoló Zoe —, pero eres un estudiante en el FBI y debes pensar de forma lógica, debes ver las evidencias e incluso más allá. —Mi hermana no podría entrar en una organización así… ella no fingiría su muerte… no haría… —Nunca terminamos de conocer a las personas — interrumpió el agente Lennon—. Sin embargo, mantente en control, Kers, es solo una probabilidad que empezaremos a estudiar ahora. Kesean miró hacia abajo, cerró los ojos y respiró profundo varias veces, no podía creerlo, no podía ser, no tenía sentido y… —Nos impresionó lo que hacía una caja de tinte en una cafetería como esa luego de la explosión, creímos que no era nada — indicó la señora morena —, en otras escenas ha habido pequeñas cosas fuera de lugar, pero no parecían ser nada. ¿Qué tal si se trata de tu hermana dejando pistas que no habíamos podido notar?
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