5. Capítulo

1047 Palabras
Cómo era normal en Daniela, se estaba tardando demasiado en tomar una decisión sobre un vestido o el otro, porque le parecía que uno le marcaba demasiado las caderas, sin embargo el de color turquesa no le favorecía en el pecho, parecía que de eso dependía su existencia, porque se sentía frustrada al no poder escoger uno que fuera el adecuado y ya, Alexa empezaba a sentir como su cuerpo le estaba pidiendo alimento por eso también se puso un poco de malhumor. —Oigan las dos, bueno, tú Dani, en serio estoy sintiendo un poco más de hambre, deberías decidirte por uno y ya. Tampoco vamos a... —Shh, que ya me decidí. Es este, este es el que quiero —señaló aquel vestido rosado que había descartado por completo, y ahora era su decisión correcta. De verdad que no iba a entender a su amiga, pero ni modo. Después de eso todas decidieron ir a un lugar para saciar su apetito, pero no sé tardaron demasiado porque todavía tenían que arreglarse para ir a esa fiesta. En esa ocasión, Alexa corrió con la suerte de que su mamá le diera permiso. Así que no tendría problema en salir, a pesar de que sin obtener permiso ella de todos modos iba a ir. Para no tener ningún tipo de contratiempo había decidido ir a casa de Daniela para arreglarse junto a las dos. Se sentía un poco entusiasmada con la idea de ir a la fiesta debido a que había salido bien en sus últimos exámenes, eso también había sido una razón por la que se animó a contarle a su mamá sobre la fiesta que haría el italiano y de esa manera teniendo a la mano los buenos resultados que obtuvo en la secundaria, estaba segura de que iba a tener el permiso y así sucedió. —Vale, no hay duda de que tomar la decisión correcta de tomar este vestido. ¿No es así, chicas? —le preguntó Daniela a las dos y ambas asintieron con la cabeza, realmente le quedaba muy bien el vestido y desde el primer momento en que se lo probó en la boutique le dieron la aceptación solo que ella se negó a usarlo en ese momento. Alexa había escogido un vestido que tenía un leve escote y también una abertura en la pierna que no era demasiado reveladora, pero aún así le daba un toque atrevido a su atuendo y eso realmente le gustaba mucho. Al cabo un tiempo todos habían terminado de arreglarse y partieron a la fiesta puesto que faltaban al menos quince minutos para que comenzara. Durante todo el trayecto Alexa se estaba imaginando como posiblemente ir a la propiedad de la familia los Di Stephano, estaba segura que incluso sin verla Ya podía asegurar que podría impactarla mucho, ellos eran una familia millonaria que de seguro tenía una propiedad sorprendente y una enorme mansión. Carlo tenía motivos para presumir, por eso tenía el título del más popular en la secundaria. Y justo le llamó la atención fue Daniela quién ya estaba hablando sobre ese reto que tenía que hacer y Alexa no podía creer lo que le estaba pidiendo, realmente no era capaz hacer algo así. —Debes hacerlo, no seas cobarde, si en la fiesta que hace Carlo aparece Di Stephano, pues lo vas a conquistar. —Ahora sí, el alcohol te ha dañado el cerebro, pero como me gustan los retos y ustedes son mis amigas, lo acepto. —No vendrá —aseguró Mónica, sí Ava Mónica. —Sí lo hará —pronunció la otra chica batiendo las pestañas. —¿Es que acaso has visto que bebí una sola gota de alcohol antes de salir? —De todos modos, creo que se te han fundido las neuronas porque no estás pensando con claridad y me pides algo que va más allá de un reto y de mí. —Hazlo, no es tan difícil. —¿Bromeas? —suspiró pesadamente, mientras una al volante y la otra a su par empezaron a reír. Suspiró. Y después de un tiempo había llegado a la mansión, por supuesto que se quedó perpleja, con todo lo que estaba mirando la estupefacción era lo que estaba dominando su facciones. Todo era de cuentos, no, de película. Pero la realidad de esa familia que lo tenía todo. Y solo eso lo convenció de que tal vez no era nada malo jugar un poco y divertirse, de manera que estaba decidida a asumir ese reto. ... Mientras tanto Giulio, había decidido cambiar de opinión ese día y marcharse a casa en lugar de irse a dormir al ático que tenía en la ciudad. No le avisó a su hermano, solo se fue sin decirle nada. Eran ya pasadas las doce de la noche. Probablemente, si no permanecía todavía frente a su videojuegos o portátil, entonces estaba durmiendo. Lo que no se esperaba el magnate era ver luces por doquier iluminando su propiedad y también una música elevada, no solo eso, había un montón de personas arremolinadas en el exterior y pareciendo disfrutar como si nada. Con toda la mierda que había pasado en el día, ahora venir y presenciar eso le puso la sangre ardiente. El primero que hizo fue encargarse de apagar la música y luego le ordenó a su chofer que le ayudara a echar a todos esos chicos de su lugar. Todo era un desastre. Carlo parecía un fantasma al verlo, es que no esperaba que estuviera allí, claramente. —Hermano... —Maldición, Carlo. ¿Una maldita fiesta, es en serio? La voz de una fémina le llamó la atención y se giró. De entre tantas personas sobrantes allí, Giulio conectó con ella, casi le da el patatus, pero seguía viva, aunque de milagro. —¡Tú! ¿Qué estás esperando? Fuera de mi casa. Solo entonces se dió cuenta de que era la única tonta que no se marchaba de allí. —Yo... Su visión se había tornado borrosa y el mareo la movía de un lado al otro. Ella estaba un poco ebria y las traidores de sus amigas la habían dejado. —¡Maldición! Que te vayas de mi casa, he dicho. Entonces vomitó todo el suelo, ganándose de seguro el infierno.
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