2.Capítulo

1051 Palabras
—Bueno, y supongo que ni siquiera hizo falta que te pusieras a rogar para que me agregara a su lista de invitados, cosa que no me agrada en lo absoluto, es que ni siquiera me estoy muriendo de las ganas por ir a una de sus fiestas incluso si son las típicas que realizarían las personas de la alta sociedad. No iré, de ninguna manera iré y espero que no te vuelvas insistente, ahora mismo necesito terminar las tareas. La chica al darse cuenta de que no había logrado convencer a Alexa para que fuera con ella a la fiesta, resopló al otro lado de la línea, pero no se daría tan por vencida ya que conseguiría la manera de envolver a su amiga para que finalmente se diera y la acompañara. Ya Ava le había dicho que sí, faltaba Alexa. —Bueno, en este momento no deberías darme una respuesta, solo piénsalo un poco más y luego te decides, creo que deberías ir con nosotras, o te la pasarás realmente mal en un fin de semana, súper aburrida y mira que la fiesta que organiza Carlo está siendo algo muy descomunal. Y yo que creí que ustedes ya habían hecho las paces, pero me doy cuenta de que sigue existiendo el rencor hacia su persona por lo que ocurrió. ¿No es así? —Lo que pasó no es una cosa que se le deba restar importancia, eso que pasó casi me quita la vida, Daniela —bufó. —No estoy minimizando lo ocurrido, no lo hago, créeme. Afortunadamente estás viva y la cosa no pasó a mayores. Así que en mi opinión creo que deberías olvidar todo lo que pasó y no sé... iniciar de cero. —A ver, Ahora mismo nada de lo que estás diciendo tiene relación con esto de la fiesta, porque en primer lugar, independientemente de que siga existiendo un poco de odio hacia ese italiano, pues no soy yo quién está organizando una fiesta y excluyendo a alguien por lo que pasó y encima siendo el culpable. ¿Comprendes el punto al que quiero llegar? —Oh, bien, bueno, piénsalo, estaré esperando tu llamada, ya me puse de acuerdo con Ava para ir a comprar un atuendo lindo, así te unes a nosotras. Además, tengo un plan para ti. No, es un reto, nos los debes. Y entonces colgó la llamada sin permitirle que le explicara más o menos en qué consistía ese reto, pero viniendo de Daniela cualquier cosa se podía esperar, por lo que no le quedó de otra que quedarse con la duda, pero al mismo tiempo preocupada por la locura que ya estaba cruzando por su cabeza y no estaría preparada para ello. La madre de alex trabajaba en un hospital de enfermera y casi no estaba en casa por lo que Alexa se había convertido una chica un poco más liberal y no sería la primera vez que fuera a alguna parte con sus amigas, de hecho siendo menor ya había visitado un club nocturno, aunque con una identidad falsa. Incluso en un ocasión pasó que se le fue le mano con el alcohol y acabó un poco embriagada. Todo eso ya eran experiencias tildadas magníficas en la cabeza de Alexa, a su corta edad de dieciocho años. Se miró entre esas cuatro paredes, realmente ya quería que se terminara el curso en la secundaria, no era lo suyo estar entre libros o prestar atención a un tema específico. Cerraba los ojos y se miraba bajo los focos, siendo la atención de muchas personas, eso era lo que quería, ser una importante modelo. Pero en un mundo donde los estereotipos reinaban, a veces parpadeaba y se miraba en la realidad, aunque muchas veces volvía a ser la misma, la que no quería ni un segundo renunciar a su sueño. Volvió a mirar su habitación, un espacio pequeño, pero era todo lo que necesitaba, no le faltaba nada, así que no se podía quejar. Techo, ropa y comida tenía. Aunque en su mente la idea de ir a restaurantes lujosos la estaba empujando a seguir su sueños, también pensar en una excesiva cantidad de prendas de las mejores y famosas casas de modas. La verdad a como de lugar tenía que buscar la manera de volverse alguien importante, solo así sería capaz de obtener todo lo que quería. Dos toques sobre la puerta de su habitación, fueron de alguna manera él alfiler que hizo explotar la burbuja en la que estaba muy distraída. Muchas veces eso le pasaba también. —Oye, soy tu madre, ¿me abrirás o no? H traído tu ropa limpia —le avisó. Y es que justo ese día le había lavado la ropa, cosa que podía hacer ella, pero incluso con lo terrible que podía ser una jornada en el hospital, su madre quería hacerse cargo de las cosas del hogar. Finalmente, se levantó de golpe y le abrió en seguida. ella también podía ser una señora gruñona cuando se lo proponía. Pero no quería verla así. —Mamá, disculpa. Intento hacer un pendiente. Oh gracias —tomó en sus manos la ropa que traía y le agradeció. Su madre negó con la cabeza. Ya sabía que su hija había dejado el pendiente para última hora, y por eso ahora quería darse prisa. —¿Así que haciendo tarde la tarea, no es así? —la miró con seriedad. Ella sonrió con inocencia. —Vale, mamá, pero ya sabes cómo soy, igual la hago. Lo importante es que al final cumpla con mis deberes, ¿no es así? —se encogió de hombros y su madre negó con la cabeza. —En fin, hazlo bien esta vez, mira que tu padre quiere ver esas calificaciones libre de ceros en primer lugar —le señaló. —Lo sé, hago lo que puedo, mamita —le dió un beso en la mejilla antes de que se fuera. Sí, debía hacerlo bien, como siempre. Sacó el labio inferior. Su sueño de ser modelo parecía lejano. Ni siquiera lo había hablado con sus padres, ellos no estaban al tanto de que ella quería escoger esa profesión, no encontraba la manera de decirles. Pero ya podía estar segura de que no querrían eso para ella. Es lo que pasaría.
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