- La esposa de David - dije. - Yo creo que tiene que saberlo. Además, dudo que yo haya sido la única, seguramente tiene más amantes - expliqué. - No lo sé, quizás ahora se dé cuenta en algún momento - comentó Santiago. - ¿Tú qué harías? - pregunté, y él dijo: - Yo se lo diría - comentó divertido. Reímos y continuó cocinando. - Quizás él está haciendo perder el tiempo, y ella simplemente está con él y lo ama muchísimo, mientras él está fallando. Eso no me parece justo - murmuré. - Claro que no - repitió, y me tomó de la mano. Luego volvió a cocinar, y yo me perdí de nuevo en mis pensamientos. Me ponía a pensar en una sola cosa: a pesar de todo, seguía intentando ser feliz. Decidí dar la vuelta a la barra y ayudarlo. Mientras estábamos terminando de meter todo al horno, para mi sorpr

