Melisa me sonrió, y Carla asintió. Caminamos juntas hacia mi casa, que estaba cerca. "Nos vemos mañana después de tu cita", murmuró Melisa, y Carla suspiró. "Las quiero", comenté emocionada mientras nos abrazábamos antes de despedirnos. Al entrar en casa, vi a Santiago preparando algo en la cocina. "Hola, amor, llegué", anuncié, y él me abrazó por detrás. "¿Cómo te fue, amor?", preguntó. "Bien", respondí con una sonrisa antes de que él se girara para besarme. Cerré los ojos, dejándome llevar por el dulce momento. Pero enseguida se separó de mí, y noté que me había manchado la nariz con harina. "Oye, protesto", dije mientras él se reía divertido. "Lo lamento, es que te ves muy bonita... incluso con la cara blanca", comentó mientras seguía cocinando algo, sin que yo supiera qué era.

