Sabía que lo hacía por compasión y no por amor, pero no me importaba. Era mi oportunidad de estar cerca de ella. -Claro, si no es mucha molestia. -comenté tímidamente, mirando hacia abajo. - No lo es, gracias. -comentó con una sonrisa y luego se alejó. Sonreí levemente. Al menos, quizás podría tener la oportunidad de no perder a Valentina de nuevo. Tengo que encontrar una manera de convencerla de que no se case con ese sujeto y se quede conmigo, pero no estoy seguro de cómo hacerlo. Suspiro, consciente de que tengo una tarde larga por delante, esperando frente a la habitación de Isabela. Las horas pasan lentamente, y finalmente decido regresar a mi casa para darme una ducha y le aviso a la madre de Isabela. Ella me asegura que todo está tranquilo, y me ausento. Odio estar allí, detesto

