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896 Palabras
“ Valentina, he querido decirte esto durante mucho tiempo. Te amo, siempre te he amado”, comentó muy cerca de mis labios y me quedé estatica. “Andrés, esto es tan… extraño. No sé qué decir.” “ No tienes que decir nada, Valentina. Solo quiero que sepas cómo me siento. He estado esperando mucho tiempo para decirte esto, y no puedo contenerlo más”. “ Andrés, eres un amigo increíble y has estado aquí para mí en los momentos más difíciles. Esto es mucho para procesar en este momento”, dije con cautela, ya que no quería lastimarlo. “ Lo sé, Valentina. No quiero presionarte. Solo necesitaba que supieras cómo me siento. Si en algún momento decides que esto no es lo que deseas, siempre seremos amigos”, murmuró y pude suspirar de alivio. “ Gracias por ser tan comprensivo, Andrés. Quieo que seas mi pequeño amigo siempre… toda la vida.” “Siempre… será asi”. Entonces para sorpresa de Valentina, la tomó del rostro y la besó. “Amiga, sé que esto es inesperado, pero necesitaba decirlo. He amado cada momento que hemos compartido, cada risa y cada conversación que hemos tenido a lo largo de los años. No puedo ocultar más lo que siento por ti” “Andrés… siempre has sido una parte importante de mi vida. Nuestra amistad significa mucho para mí, pero esto es... esto es abrumador”, dije ya que era la verdad. Sentía antas cosas recordando aquel extraño beso. Nunca había considerado a Andres, como algo romántico, jamas en estos años. “ Valentina, no espero que tomes una decisión en este momento. Entiendo que esto es mucho para procesar. Solo quería que supieras cómo me siento, y estoy dispuesto a esperar el tiempo que necesites”, dijo pensativo, mientras me observaba a los ojos. Yo me aleje porque no quería que me volviera a robar un beso, aunque no había sido tan malo. “ Gracias por ser comprensivo, Andrés. Esto cambia muchas cosas, y necesito tiempo para entender mis propios sentimientos, no eres tu…” “No… porfavor amiga, no uses esa típica frase que detesto…”, murmuro con pesar y suspiré. La música seguía sonando en el fondo, y la atmósfera en el salón de tango se había vuelto aún más intensa y cargada de emoción. Después de un momento de silencio incómodo, Andrés tomó la mano de Valentina con gentileza y la llevó fuera del salón de tango, lejos de las miradas curiosas y los susurros de los demás asistentes. Caminaron juntos por el pasillo, encontrando un lugar tranquilo donde pudieran hablar en privado. “ Valentina, sé que esto es mucho para procesar, pero quiero que sepas que siempre estaré aquí para ti, sin importar lo que decidas. Tu amistad es invaluable para mí, y nunca quisiera perderte de ninguna manera” “ Andrés, aprecio mucho tu apoyo y comprensión. No puedo negar que esto cambia las cosas, pero necesito tiempo para entender mis sentimientos y tomar decisiones sobre mi futuro”, digo mientras mis ojos brillan. La noche estaba llena de incertidumbre, pero Valentina sabía que tenía un camino por recorrer mientras reflexionaba sobre su relación con Santiago, su amistad con Andrés y lo que realmente quería en su vida. El tango, una música llena de pasión y complejidad, parecía ser el acompañamiento perfecto para los desafíos emocionales que enfrentaba en ese momento.Santiago, después de todo lo que había pasado y de su decisión de casarse con Isabella, no había anticipado encontrarse con Valentina y Andrés en el salón de tango. Cuando los vio juntos, una oleada de celos y emociones encontradas lo invadió de inmediato. Sus ojos se clavaron en Valentina y Andrés mientras caminaban juntos, y no pudo evitar sentir un nudo en el estómago. La imagen de Valentina, quien había compartido momentos especiales y apasionados con él, ahora parecía estar cercana a otro hombre. Aunque sabía que Andrés era un amigo de confianza de Valentina, no pudo evitar sentir una punzada de envidia y preocupación. Isabella, que estaba a su lado, notó su reacción inmediatamente. “ Santiago, ¿estás bien? Pareces inquieto”, murmuró pensativa y preocupada, “ Sí, estoy bien, Isabella”, comentó tragando saliva en seco “Es solo que... no esperaba ver a Valentina aquí esta noche”, fue sincero. “ Sé que tu relación con Valentina ha sido complicada, pero hemos tomado la decisión de casarnos. No debemos dejar que esto nos afecte”, comentó comprensiva. Santiago asintió, pero no pudo evitar seguir mirando a Valentina y Andrés mientras se alejaban hacia un rincón más tranquilo del salón de tango. La sensación de celos y confusión lo envolvía, y se dio cuenta de que había muchas emociones sin resolver en su interior. “ Santiago, confío en ti. No debes dejar que estos sentimientos te afecten. Estamos comprometidos y debemos enfocarnos en nuestro futuro juntos”, comenté con ternura desmedida. Santiago asintió nuevamente, tratando de poner de lado los celos y las dudas que lo atormentaban. Sabía que tenía que concentrarse en su compromiso con Isabella, pero la presencia de Valentina y Andrés había despertado una serie de preguntas y sentimientos complicados en su interior. La noche en el salón de tango se había vuelto aún más turbulenta de lo que jamás hubiera imaginado.
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