La felicidad me embarga mientras veo a Cristina, mi cuñada, abrazando a Matías con tanto cariño. La llegada de Cristina a Estados Unidos es un rayo de luz en medio de todo lo que estamos viviendo. Jerry y Megan no pudieron venir por sus compromisos universitarios, pero Cristina hizo el esfuerzo y su presencia aquí significa mucho para mí. Cristina ha venido directa desde el aeropuerto y, aunque se ve cansada, no deja de sonreír. La forma en que sostiene a Matías, acariciando su cabello y mirándolo con ternura, me hace sentir una oleada de gratitud. Se inclina hacia él, susurrándole palabras de cariño. —Estás enorme, mi amor. ¿Ya cuántos años tiene este hombrecito? —le pregunta, mientras le da un tierno beso en la mejilla. —Once —responde Matías con una sonrisa tímida. Cristina se ríe y

